Blas era el único
que estaba dormido ya que Samira no podía pegar ojo al pensar que estaba en la
misma casa con Álvaro. Al oír el grito de Dani, Blas se despertó, salió de la
habitación dando un portazo a la puerta ya que estaba cabreado porque le habían
despertado. Blas puso rumbo a la habitación en la que estaban Carlos y Dani,
abrió la puerta y ahí los vio discutiendo.
Blas: ¿Se puede
saber qué es lo que pasa?
Carlos: Se ha comido
mis oreos – dijo mirando a Dani con odio
Dani: yo no me he
comido nada, cabezón – dijo Dani enfadado
Blas: Carlos, baja a
la cocina y te comes otra cosa y dejas el drama ya
Carlos: pero se ha…
- le interrumpió Blas
Blas: ya está bien,
las chicas están durmiendo. Vamos a dar muy mala imagen, ¡baja la voz!
Mientras en la planta de arriba…
Álvaro: No, claro
que no – dijo mirando para otro lado
David: ¿Se puede
saber que quieres? ¿No puedes llamar a la puerta antes de entrar?
Álvaro: Hablar con
ella, pero ya veo que estáis ocupados asique en otro momento y he llamado a la
puerta pero no lo habéis oído – se dio la vuelta cabizbajo
María José: Espera,
Álvaro, no te vayas – le dije levantándome de la cama
David: ¿No podéis
hablar mañana? – me dijo mirándome
María José: No ves
que está mal, es nuestro amigo y si necesita hablar deberíamos estar ahí – le
dije yo mirándole mientras él salía de la cama cabreado
David: Voy a ver qué
pasa ahí abajo, a ver que son esas voces – salió de la habitación
Álvaro: Lo siento,
no quería que David se enfadara contigo
María José: No te
preocupes, se le pasará. ¿De qué querías hablar? – le dije yo cerrando la
puerta
Álvaro: Pues verás…
es que me da un poco de vergüenza contártelo, te conozco desde hace unas horas
y… - no le dejé terminar
María José: ¿Qué
pasa? Me estás asustando.
Álvaro: Es que no sé
como contártelo
María José: No me
irás a decir que estas por mi ¿no? – le dije sonriendo
Álvaro: Por ti no,
pero por tu prima sí – dijo el agachando la cabeza
María José: ¿Por qué
no se lo dices?
Álvaro: Porque no sé
si ella siente lo mismo. Me da miedo decirla lo que siento porque creo que
podíamos llegar a ser buenos amigos.
María José: y algo
más si tú quieres. Ella está enamorada de ti aunque sabe disimular bien sus
sentimientos.
Álvaro: Hay un
problema…
María José: ¿Cuál?
Álvaro: Que no sé
cómo voy a decírselo, he intentado decírselo dos veces y las dos me han
interrumpido…
María José: Jajaja
no te preocupes ya se me ocurrirá la manera para que se lo digas
*Narra María José*
Las voces que estaban
dando en la planta de abajo eran tales que nos asustamos y Álvaro y yo bajamos
a ver qué pasaba. Estaban discutiendo Carlos, Blas, Dani y David. A
consecuencia de eso, Samira se despertó y también bajó a ver qué pasaba. Samira
dijo que qué pasaba pero ninguno la dijimos nada porque no la habíamos visto.
Al momento, escuché unos pasos por la escalera, supuse que era ella. Salí a la
escalera y la vi subir corriendo. Subí a ver que la pasaba y la vi en la
terraza, poniendo los cascos al móvil y poniéndose música. Eso es justo lo que
hace cuando quiere evitar pensar – dije yo para mis adentros. Decidí no decirla
nada y bajar a hablar con Álvaro, esa podía ser la oportunidad que él estaba
buscando para confesarla sus sentimientos. Bajé y llamé a Álvaro. Los demás ya
habían dejado de discutir y Carlos se metió en la cama y se quedó dormido ya
que él era sonámbulo. David me miró enfadado pero pensé “luego hablo con él y
se lo explico”.
Álvaro: Dime, ¿Qué
pasa?
María José: A mi
prima la pasa algo, está escuchando música en la terraza. Creo que ésta es la
oportunidad que necesitabas para confesarla lo que sientes.
Álvaro: Está bien,
voy a ver. Deséame suerte – me dijo sonriendo
María José: Mucha
suerte.
*Narra Álvaro*
Ésta es la
oportunidad que estaba esperando, espero que no nos interrumpan como las veces
anteriores. Me dispuse a subir las escaleras, llegué a la terraza y ahí la vi de
espaldas a mí, escuchando música y con la mirada perdida. Me partía el corazón
verla así. Decidí hablarla pero no me oía con la música, asique me puse a su
lado y la agarré del brazo. Ella no me había visto y se asustó cuando la
agarré. Cuando me vio se quitó los cascos y comenzamos a hablar.
Álvaro: Siento
haberte asustado
Samira: No pasa
nada, tranquilo
Álvaro: ¿Qué te
pasa? ¿Qué haces aquí sola?
Samira: No importa,
pero ¿Qué tenías que decirme antes? Me lo has intentado decir dos veces y no
has podido – me dijo con una sonrisa tímida
Álvaro: Pues verás
es que no sé como decírtelo… - le dije yo un poco nervioso
Samira: Dímelo como
te salga, pero dímelo porque me estás asustando
Álvaro: Está bien.
Te lo voy a decir. Desde que te conocí, tu sonrisa me hipnotizó, tus ojos, tus
ojos son los más bonitos que he visto nunca… - respiré hondo – estoy enamorado
de ti, desde que te vi
Por la cara que
tenía no se esperaba que yo la dijera eso, me fui acercando a ella, con miedo
tenía miedo de que ella no sintiera lo mismo pero me acordé de lo que me había
dicho María José. Samira sentía lo mismo que yo. Me seguí acercando a ella
hasta que solo unos milímetros separaban nuestros labios. La besé, la besé como
nunca antes había besado a nadie, se juntaron las ganas que tenía de besarla y
la emoción de que estuviéramos fundiéndonos en un dulce pero ardiente beso. Fue
el mejor beso de toda mi vida. Nos separamos y la sonreí, ella me devolvió la
sonrisa. La abracé por detrás y estuvimos mirando las estrellas…
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