miércoles, 24 de julio de 2013

Capítulo 8

Blas era el único que estaba dormido ya que Samira no podía pegar ojo al pensar que estaba en la misma casa con Álvaro. Al oír el grito de Dani, Blas se despertó, salió de la habitación dando un portazo a la puerta ya que estaba cabreado porque le habían despertado. Blas puso rumbo a la habitación en la que estaban Carlos y Dani, abrió la puerta y ahí los vio discutiendo.
Blas: ¿Se puede saber qué es lo que pasa?
Carlos: Se ha comido mis oreos – dijo mirando a Dani con odio
Dani: yo no me he comido nada, cabezón – dijo Dani enfadado
Blas: Carlos, baja a la cocina y te comes otra cosa y dejas el drama ya
Carlos: pero se ha… - le interrumpió Blas
Blas: ya está bien, las chicas están durmiendo. Vamos a dar muy mala imagen, ¡baja la voz!

Mientras en la planta de arriba…

Álvaro: No, claro que no – dijo mirando para otro lado
David: ¿Se puede saber que quieres? ¿No puedes llamar a la puerta antes de entrar?
Álvaro: Hablar con ella, pero ya veo que estáis ocupados asique en otro momento y he llamado a la puerta pero no lo habéis oído – se dio la vuelta cabizbajo
María José: Espera, Álvaro, no te vayas – le dije levantándome de la cama
David: ¿No podéis hablar mañana? – me dijo mirándome
María José: No ves que está mal, es nuestro amigo y si necesita hablar deberíamos estar ahí – le dije yo mirándole mientras él salía de la cama cabreado
David: Voy a ver qué pasa ahí abajo, a ver que son esas voces – salió de la habitación
Álvaro: Lo siento, no quería que David se enfadara contigo
María José: No te preocupes, se le pasará. ¿De qué querías hablar? – le dije yo cerrando la puerta
Álvaro: Pues verás… es que me da un poco de vergüenza contártelo, te conozco desde hace unas horas y… - no le dejé terminar
María José: ¿Qué pasa? Me estás asustando.
Álvaro: Es que no sé como contártelo
María José: No me irás a decir que estas por mi ¿no? – le dije sonriendo
Álvaro: Por ti no, pero por tu prima sí – dijo el agachando la cabeza
María José: ¿Por qué no se lo dices?
Álvaro: Porque no sé si ella siente lo mismo. Me da miedo decirla lo que siento porque creo que podíamos llegar a ser buenos amigos.
María José: y algo más si tú quieres. Ella está enamorada de ti aunque sabe disimular bien sus sentimientos.
Álvaro: Hay un problema…
María José: ¿Cuál?
Álvaro: Que no sé cómo voy a decírselo, he intentado decírselo dos veces y las dos me han interrumpido…
María José: Jajaja no te preocupes ya se me ocurrirá la manera para que se lo digas
*Narra María José*
Las voces que estaban dando en la planta de abajo eran tales que nos asustamos y Álvaro y yo bajamos a ver qué pasaba. Estaban discutiendo Carlos, Blas, Dani y David. A consecuencia de eso, Samira se despertó y también bajó a ver qué pasaba. Samira dijo que qué pasaba pero ninguno la dijimos nada porque no la habíamos visto. Al momento, escuché unos pasos por la escalera, supuse que era ella. Salí a la escalera y la vi subir corriendo. Subí a ver que la pasaba y la vi en la terraza, poniendo los cascos al móvil y poniéndose música. Eso es justo lo que hace cuando quiere evitar pensar – dije yo para mis adentros. Decidí no decirla nada y bajar a hablar con Álvaro, esa podía ser la oportunidad que él estaba buscando para confesarla sus sentimientos. Bajé y llamé a Álvaro. Los demás ya habían dejado de discutir y Carlos se metió en la cama y se quedó dormido ya que él era sonámbulo. David me miró enfadado pero pensé “luego hablo con él y se lo explico”.
Álvaro: Dime, ¿Qué pasa?
María José: A mi prima la pasa algo, está escuchando música en la terraza. Creo que ésta es la oportunidad que necesitabas para confesarla lo que sientes.
Álvaro: Está bien, voy a ver. Deséame suerte – me dijo sonriendo
María José: Mucha suerte.

*Narra Álvaro*
Ésta es la oportunidad que estaba esperando, espero que no nos interrumpan como las veces anteriores. Me dispuse a subir las escaleras, llegué a la terraza y ahí la vi de espaldas a mí, escuchando música y con la mirada perdida. Me partía el corazón verla así. Decidí hablarla pero no me oía con la música, asique me puse a su lado y la agarré del brazo. Ella no me había visto y se asustó cuando la agarré. Cuando me vio se quitó los cascos y comenzamos a hablar.
Álvaro: Siento haberte asustado
Samira: No pasa nada, tranquilo
Álvaro: ¿Qué te pasa? ¿Qué haces aquí sola?
Samira: No importa, pero ¿Qué tenías que decirme antes? Me lo has intentado decir dos veces y no has podido – me dijo con una sonrisa tímida
Álvaro: Pues verás es que no sé como decírtelo… - le dije yo un poco nervioso
Samira: Dímelo como te salga, pero dímelo porque me estás asustando
Álvaro: Está bien. Te lo voy a decir. Desde que te conocí, tu sonrisa me hipnotizó, tus ojos, tus ojos son los más bonitos que he visto nunca… - respiré hondo – estoy enamorado de ti, desde que te vi

Por la cara que tenía no se esperaba que yo la dijera eso, me fui acercando a ella, con miedo tenía miedo de que ella no sintiera lo mismo pero me acordé de lo que me había dicho María José. Samira sentía lo mismo que yo. Me seguí acercando a ella hasta que solo unos milímetros separaban nuestros labios. La besé, la besé como nunca antes había besado a nadie, se juntaron las ganas que tenía de besarla y la emoción de que estuviéramos fundiéndonos en un dulce pero ardiente beso. Fue el mejor beso de toda mi vida. Nos separamos y la sonreí, ella me devolvió la sonrisa. La abracé por detrás y estuvimos mirando las estrellas…

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