*Narra Samira*
Cuando llegué
al salón no había nadie. Me asusté, ¿dónde se habrán metido estos cinco
tontos?
·¡Rataaaaa! ¡Ven aquí! -Escuché decir a Carlos
con tono desesperado-.
Los
chicos estaban pegando voces desde el patio, fui corriendo hasta donde se
encontraban ellos, y sí, efectivamente la situación era como me la había
imaginado… ¡Nuestra perra le había quitado el sombrero a Carlos! Álvaro era
el único que tenía intención de ayudar al rubio con la cabeza descubierta. Blas y David observaban la escena desde las
hamacas del jardín mientras se partían de risa. Y Dani… ¡joder con Dani! Él estaba encantado
de ver a Álvaro y Carlos corriendo detrás de nuestro cachorro de Bulldog.
Dani: Carlos, siempre te dicho que eres muy perro,
es normal que la perrita quiera jugar-Dijo entre risas-.
Carlos: Por lo menos a mí no me roban nada en los
conciertos…
·¡Laika,
siéntate ahora mismo! –Dije intentando no reírme por la situación-
La
perrita me obedeció enseguida y soltó el gorro de Carlos ahora manchado de
babas.
Carlos:
Puaj, que asco. Yo soy un hombre muy pulcro, yo esto no me lo pongo.
Dani:
¿Un hombre?, ¡si ni si quiera tienes pelos en el sobaco!
Blas:
Chicos parad ya, os recuerdo que María José nos estará esperando con la comida.
David:
Yo me voy para la cocina, no voy a hacer esperar a esa morena-Dijo sonrojándose-.
Los
chicos siguieron a David hasta la cocina y me quedé sola en el patio con Álvaro
y Laika.
Álv:
Perdón por la escenita-Dijo con su perfecta sonrisa-.
·Tranquilo,
me imaginaba que pasaría algo así-Risas-. ¿Vamos a comer?
Álv:
Sí, espera que tengo que hacer una cosilla.
·¿Una
cosilla?
‘’El
responsable’’ del grupo le puso a Laika el sombrero de Carlos y los dos reímos
al ver lo graciosa que estaba la perrita.
{CONTINUARÁ}

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