martes, 23 de julio de 2013

Capítulo 6: 1ª parte

*Narra María José*
Cuando dije que iba al baño y dijo David que venía conmigo me quedé un poco loca jajaja. No hace falta que me acompañen al baño, me sé el camino pensé. Cuando entré en el baño, él me siguió y entró también.

María José: Te has equivocado de baño, este es el de las chicas. ¿No sabes leer?
David: Jajaja sí, sí que sé leer.
María José: Entonces, ¿por qué has entrado?
David: Porque tengo que decirte algo.
María José: ¿Y lo que me tienes que decir no puede esperar dos minutos? Tengo urgencia – dije yo sonrojándome
David: No, no puede esperar. Es de vida o muerte. – dijo serio
María José: Joder, me estás asustando, ¿Qué pasa?
David: Es que no sé por dónde empezar.
María José: pues por el principio estaría bien.
David: ya, pero no encuentro las palabras… ¿puedo hacer algo que llevo mucho tiempo con ganas de hacer?
María José: Si quieres…

*Narra María José*
En ese momento se me quedó mirando a los ojos, estaba sonriendo. Yo sentía que me podía perder en sus ojos y su sonrisa era la más bonita que había visto nunca. Se fue acercando a mí hasta que sus labios estaban casi rozando los míos. Por fin se decidió y me besó, yo en ese momento me sentía la chica más afortunada del mundo porque me estaba besando con el chico más maravilloso que había conocido nunca. Fue un beso dulce pero a la vez apasionado. De repente se abrió la puerta, era Samira, inmediatamente David y yo nos separamos. Samira estaba como en estado de shock, no se lo esperaba claro jajaja. David me miró y dijo que se iba a por la cena que tenía mucha hambre. Samira le iba a seguir pero la dije que se esperase un momento que necesitaba explicarle lo que había visto.
María José: Espera, necesito darte una explicación.
Samira: Jajaja, con lo que he visto es suficiente, no necesito ninguna explicación.
María José: Pero yo quiero dártela.
Samira: No hace falta, lo único que he visto ha sido un beso entre tú y David. Nada más.
María José: No se lo digas a los demás, por favor.
Samira: No diré nada.

*Narra María José*
Después de terminar de hablar con mi prima, nos fuimos hacia la mesa. David estaba cogiendo su cena y los demás no paraban de mirarme. ¿Por qué me miraban así? ¿David se lo habría contado? No creo, sino no estarían tan tranquilos, estarían más revolucionados supongo. Vi como David se acercaba a la mesa, se me quedó mirando. Decidí ir a por mi cena, ya que los demás estaban terminando de comerse lo que tenían en los platos y yo no había empezado. Me fui a por la cena y me senté en la mesa. No se escuchaba nada en nuestra mesa, había un auténtico silencio. Esta vez, Dani fue el que rompió el silencio.
Dani: Te has tirado una hora en el baño, ¿Qué estabas haciendo? – dijo mirándome
María José: He ido al baño a hacer mis necesidades, pero dejemos ese tema que estamos comiendo.
Samira: Sí, será mejor.
Álvaro: María José estás muy callada, ¿Te pasa algo?
María José: No, no me pasa nada.
Blas: ¿Estás segura?
Carlos: No habla porque está concentrada comiendo, ¿no la veis? Es lo que tendríais que estar haciendo todos. Comiendo y callados.
Álvaro: No es la única, mirad David tampoco pronuncia palabra, raro en él.
David: Como ha dicho Carlos, estoy concentrado comiendo. – dijo enfadado
Dani: Desde que habéis venido del baño, estáis raros. ¿Ha pasado algo?
David: No, ¿Qué va a pasar?
Blas: No sabemos, eso lo tendríais que decir vosotros.
Samira: Vamos a terminar de cenar que se está haciendo tarde – dijo para que pararan lo que parecía ser el principio de una discusión.

Cuando terminaron de cenar, pusieron rumbo hacia los coches. Cuando estaban llegando a los coches, todos iban en silencio. Era un silencio que producía tensión. Samira decidió romperlo.
Samira: Oye, ¿Por qué no venís a casa y nos tomamos algo?
Carlos: Ya es tarde.
Álvaro: La invitación de una chica no se rechaza nunca – dijo mirando a Samira y sonriendo
Samira: ¿Eso es un sí?
Sí – dijeron todos a la vez
Dani: Para que luego no diga David que vamos nosotros en un coche y vosotras en el otro, nos repartimos ¿os parece bien?
Blas: Sí, eso estaría bien.
Carlos: ¿Quién va a conducir?
David: Tú no, por supuesto, eres un peligro – rieron todos menos Carlos
Samira: Mi prima conduce su coche, no se lo deja a nadie, no se fía.
Dani: Perfecto, el otro le conduciré yo.
Álvaro: Ahora que sabemos quién va a conducir, ¿cómo nos repartimos?
Samira: Yo opino que podían ir en un coche mi prima, David y Carlos. Y en el otro los demás. ¿Os parece bien? – dije guiñándole un ojo a mi prima

A todos les pareció buena idea. Emprendimos el camino y pronto llegamos a casa. El camino fue un silencio absoluto en los dos coches. Cuando llegamos, todos estábamos un poco cansados pero decidimos ver una película.

No hay comentarios:

Publicar un comentario