*Narra María José*
Cuando dije que iba
al baño y dijo David que venía conmigo me quedé un poco loca jajaja. No hace
falta que me acompañen al baño, me sé el camino pensé. Cuando entré en el baño,
él me siguió y entró también.
María José: Te has
equivocado de baño, este es el de las chicas. ¿No sabes leer?
David: Jajaja sí, sí
que sé leer.
María José:
Entonces, ¿por qué has entrado?
David: Porque tengo
que decirte algo.
María José: ¿Y lo
que me tienes que decir no puede esperar dos minutos? Tengo urgencia – dije yo
sonrojándome
David: No, no puede
esperar. Es de vida o muerte. – dijo serio
María José: Joder,
me estás asustando, ¿Qué pasa?
David: Es que no sé
por dónde empezar.
María José: pues por
el principio estaría bien.
David: ya, pero no
encuentro las palabras… ¿puedo hacer algo que llevo mucho tiempo con ganas de
hacer?
María José: Si
quieres…
*Narra María José*
En ese momento se me
quedó mirando a los ojos, estaba sonriendo. Yo sentía que me podía perder en
sus ojos y su sonrisa era la más bonita que había visto nunca. Se fue acercando
a mí hasta que sus labios estaban casi rozando los míos. Por fin se decidió y
me besó, yo en ese momento me sentía la chica más afortunada del mundo porque
me estaba besando con el chico más maravilloso que había conocido nunca. Fue un
beso dulce pero a la vez apasionado. De repente se abrió la puerta, era Samira,
inmediatamente David y yo nos separamos. Samira estaba como en estado de shock,
no se lo esperaba claro jajaja. David me miró y dijo que se iba a por la cena
que tenía mucha hambre. Samira le iba a seguir pero la dije que se esperase un
momento que necesitaba explicarle lo que había visto.
María José: Espera,
necesito darte una explicación.
Samira: Jajaja, con
lo que he visto es suficiente, no necesito ninguna explicación.
María José: Pero yo
quiero dártela.
Samira: No hace
falta, lo único que he visto ha sido un beso entre tú y David. Nada más.
María José: No se lo
digas a los demás, por favor.
Samira: No diré
nada.
*Narra María José*
Después de terminar
de hablar con mi prima, nos fuimos hacia la mesa. David estaba cogiendo su cena
y los demás no paraban de mirarme. ¿Por qué me miraban así? ¿David se lo habría
contado? No creo, sino no estarían tan tranquilos, estarían más revolucionados
supongo. Vi como David se acercaba a la mesa, se me quedó mirando. Decidí ir a
por mi cena, ya que los demás estaban terminando de comerse lo que tenían en
los platos y yo no había empezado. Me fui a por la cena y me senté en la mesa.
No se escuchaba nada en nuestra mesa, había un auténtico silencio. Esta vez,
Dani fue el que rompió el silencio.
Dani: Te has tirado
una hora en el baño, ¿Qué estabas haciendo? – dijo mirándome
María José: He ido
al baño a hacer mis necesidades, pero dejemos ese tema que estamos comiendo.
Samira: Sí, será
mejor.
Álvaro: María José
estás muy callada, ¿Te pasa algo?
María José: No, no
me pasa nada.
Blas: ¿Estás segura?
Carlos: No habla
porque está concentrada comiendo, ¿no la veis? Es lo que tendríais que estar
haciendo todos. Comiendo y callados.
Álvaro: No es la
única, mirad David tampoco pronuncia palabra, raro en él.
David: Como ha dicho
Carlos, estoy concentrado comiendo. – dijo enfadado
Dani: Desde que
habéis venido del baño, estáis raros. ¿Ha pasado algo?
David: No, ¿Qué va a
pasar?
Blas: No sabemos,
eso lo tendríais que decir vosotros.
Samira: Vamos a
terminar de cenar que se está haciendo tarde – dijo para que pararan lo que
parecía ser el principio de una discusión.
Cuando terminaron de
cenar, pusieron rumbo hacia los coches. Cuando estaban llegando a los coches,
todos iban en silencio. Era un silencio que producía tensión. Samira decidió
romperlo.
Samira: Oye, ¿Por
qué no venís a casa y nos tomamos algo?
Carlos: Ya es tarde.
Álvaro: La
invitación de una chica no se rechaza nunca – dijo mirando a Samira y sonriendo
Samira: ¿Eso es un
sí?
Sí – dijeron todos a
la vez
Dani: Para que luego
no diga David que vamos nosotros en un coche y vosotras en el otro, nos
repartimos ¿os parece bien?
Blas: Sí, eso
estaría bien.
Carlos: ¿Quién va a
conducir?
David: Tú no, por
supuesto, eres un peligro – rieron todos menos Carlos
Samira: Mi prima
conduce su coche, no se lo deja a nadie, no se fía.
Dani: Perfecto, el
otro le conduciré yo.
Álvaro: Ahora que
sabemos quién va a conducir, ¿cómo nos repartimos?
Samira: Yo opino que
podían ir en un coche mi prima, David y Carlos. Y en el otro los demás. ¿Os
parece bien? – dije guiñándole un ojo a mi prima
A todos les pareció
buena idea. Emprendimos el camino y pronto llegamos a casa. El camino fue un
silencio absoluto en los dos coches. Cuando llegamos, todos estábamos un poco
cansados pero decidimos ver una película.
No hay comentarios:
Publicar un comentario