*Narra María José*
Cuando el rubio me besó, se me aceleró el corazón, le
correspondí el beso. Fue un beso corto pero muy bonito. Lo que no sabíamos era
que David nos estaba viendo.
David: ¿Se puede saber qué está pasando aquí?
María José: Te lo puedo explicar.
David: Con lo que acabo de ver es suficiente – se fue
cabreado para la calle.
Dani: ¡Daviiiiiddddd!
David hizo como si no le hubiese escuchado y siguió andando
dirección a la puerta donde estaba Álvaro con Samira.
Álvaro: ¿Qué te pasa?
David: Nada, que soy gilipollas…
Samira: No eres gilipollas, ¿qué ha pasado?
Carlos: Oye, que hoy tenemos comida en casa de Blas.
Samira: ¿En casa de Blas?
Álvaro: Sí, hoy le toca cocinar. Y tú y tu prima también
venís.
Samira: Hablando de mi prima, ¿dónde está?
David: En la piscina con el rubio. – dijo muy cabreado.
Carlos: ¿Ha pasado algo que nos quieras contar?
David: No, no ha pasado nada – dijo seguido de un suspiro.
Samira: Voy a llamarlos para decirles que nos vamos a comer
en casa de Blas. Y llamar a Blas para que sepa que vamos para allá.
Carlos: Vale.
*Narra Samira*
David está muy raro, él no es así. Suele estar de bromas y
de risas todo el rato y ahora está muy apagado, ¿qué habrá pasado?
Llegué al patio y ahí estaba mi prima con el rubio, en una
esquina de la piscina, abrazados y besándose. Ahora entiendo lo que le pasa a
David.
Samira: Ejem, ejem… - les dije y se separaron.
Dani: ¿Qué pasa?
Samira: Estáis gilipollas y sobre todo tú – dije mirando a
mi prima.
María José: Ya sé que la he cagado… - la interrumpí.
Samira: No lo sabes bien.
Dani: La culpa no ha sido de ella, ha sido mía.
María José: No es verdad, un beso así no surge si uno no
quiere… - le dijo mi prima mirándole.
Samira: Ya veréis como arregláis todo esto porque no me
gusta ver así a David. Otra cosa, iros a cambiar que nos vamos a comer en casa
de Blas.
María José: ¿Tú y yo también? – me dijo.
Samira: Sí, nosotras también.
Dani y mi prima se fueron a ducharse y a cambiarse para
irnos en casa de Blas. Mientras aproveché para hablar con Álvaro para ver si
podíamos hacer algo para cambiar el estado de ánimo de David.
Me dirigí a la puerta, donde estaban Carlos, David y mi Smiler.
Me acerqué y le dije al oído que necesitaba hablar con él a solas. Me agarró de
la mano y fuimos al salón.
Álvaro: ¿Qué pasa?
Samira: Nada, quería estar a solas contigo - Sonreí-.
Álvaro: Perfecto – me dijo abrazándome-.
Samira: Sí, es genial. – le dije acercándome a él y
besándole-.
Álvaro: Me voy a volver adicto a tus besos. – me sonrojé-.
Samira: Yo ya soy adicta a tu mirada, a tu sonrisa, a tus
abrazos, a tus be… - me interrumpió besándome-.
Cada vez que me besaba, se me aceleraba el corazón, me ponía
a temblar, sentía que nada ni nadie existía, solo él y yo…
Samira: Me encanta estar así contigo pero… - agaché la
cabeza y me interrumpió-.
Álvaro: ¿Qué te preocupa?
Samira: David.
Álvaro: A mí también me preocupa, pero mientras no diga lo
que le pasa, no le podremos ayudar.
Samira: Lo que le pasa es que ha visto a mi prima liándose
con Dani.
Álvaro: ¿Con Dani? – me dijo sorprendido-.
Samira: Sí, en la piscina.
Álvaro: ¿Estás segura?
Samira: Sí.
Escuché unos pasos en la escalera, era mi prima que bajaba
ya preparada para irnos, al momento bajó Dani. Nos fuimos hacia los coches, yo
me fui con mi prima en su coche y los chicos se fueron en el AurynCar.
En el AurynCar, todos iban en silencio, nadie se atrevía a
hablar. En el camino aproveché para hablar con mi prima, que también iba
callada, parecía muy concentrada en la carretera, pero estaba pensativa.
Samira: Te has pasado con lo del rubio, pobre David, él te
quiere y… - me interrumpió-.
María José: Fue él el que me besó. – dijo excusándose-.
Samira: Un beso así no pasa si uno no quiere, como tú le has
dicho a él. – la dije cabreada-.
María José: No sé que me ha pasado, yo quiero a David y tú
lo sabes.
Samira: Yo sí sé qué te ha pasado, el rubio es mucho rubio y
no está nada mal.
María José: Ya sé que no está nada mal, pero me siento
fatal. Voy a joder su amistad. – me dijo mientras se la soltaban unas lágrimas-.
Samira: Ya verás como todo esto pasa y arreglas las cosas
con David.
María José: Eso espero, porque si le pierdo me muero.
Samira: Pues mientras besabas Dani no pensabas eso…
En ese momento llegamos a la casa de Blas, el rubio ya había
aparcado el AurynCar y se estaban bajando, mi prima estacionó el coche detrás y
se bajó mientras se secaba las lágrimas. Llamamos en casa de Blas y subimos,
mientras un silencio invadía el espacio en el que nos encontrábamos. Era como si
ese silencio se apoderase de nosotros. Por fin llegamos y Blas nos estaba
esperando en la puerta junto a María.
Hola. – dijimos todos a la vez-.
Blas: Hola.
Samira: ¿No nos presentas, Chiqui? – le dije mirando a la
chica-.
Blas: Perdón, ella es María, mi novia.
María: Encantada. – dijo ella tímidamente-.
Samira: Igualmente. – la dije dándola dos besos, y todos los
demás hicieron lo mismo-.
María José: Seguro que nos llevamos muy bien. – dijo mi
prima sonriendo-.
María: Eso espero.
Pasamos todos a la casa, Carlos corrió a la cocina para ver
si Blas tenía chocolate pero no lo encontró porque Blas lo tenía escondido. Los
demás se sentaron en los sofás. Mientras mi prima y yo fuimos a la cocina para
ayudar a poner la mesa porque la comida ya la había hecho Blas, olía muy bien.
Hizo lentejas, como no…
Pusimos la mesa entre mi prima, María y yo mientras nos
reíamos al escuchar cómo le decía Carlos a Blas que quería chocolate. Tenía el
presentimiento de que María, mi prima y yo nos íbamos a llevar muy bien, ese
podía ser el inicio de una bonita amistad.
Nos sentamos a comer, nadie hablaba. David estaba
concentrado en el plato comiendo para que no le preguntasen. Dani estaba bien,
como si no tuviese remordimientos ni nada por haberse liado con María José, era
increíble. Mi prima no hablaba, parecía que se había quedado muda. Blas y María
estaban comiendo, sonriéndose mutuamente y de vez en cuando se daban uno que
otro beso. Álvaro me miraba de vez en cuando ya que se había dado cuenta de que
estaba cabreada por lo que el rubio y mi prima le habían hecho a David.
Terminamos de comer, y Álvaro me dijo de hablar a solas.
Álvaro: ¿Podemos hablar? – me dijo cogiéndome la mano-.
Carlos: ¿No me digáis que vais a discutir?
Álvaro: No, solo quiero hablar con mi novia. – dijo
levantándose-. ¿Novia? ¿Había escuchado bien? Un escalofrío me recorrió el
cuerpo.
Samira: Sí. – le dije levantando la cara y viendo esa
magnífica sonrisa que me tenía hechizada-.
Nos fuimos a la habitación de huéspedes. Entramos y Álvaro
cerró la puerta. Me abrazó y me dijo que no estuviese mal por lo que había
pasado. Me separé.
Samira: No me gusta ver así a David, además no sé porqué mi
prima ha hecho eso. Se supone que está enamorada de él.
Álvaro: Lo sé, pero eso es cosa de ella. No dejes que te
afecte. – me dijo sonriendo dulcemente-.
No me pude resistir y le besé. Me agarró fuerte pero delicadamente
y me acercó a su cuerpo. Me tumbó en la cama, se puso encima de mí. Me empezó a
besar dulcemente los labios, después el cuello, aquellos besos iban cobrando
temperatura. No sé cómo, pero al segundo estábamos en ropa interior, ¿lo íbamos
a hacer en casa de Blas? Sí. Estaba a punto de desabrocharme el sujetador y
seguir con la tarea, por decirlo de alguna forma, pero llamaron a la puerta.
Era Carlos, decía que el postre estaba en la mesa. Como no le contestamos
ninguno de los dos, abrió la puerta y nos pilló en ropa interior. Llevaba un
helado en la mano y de la impresión que le dio de vernos, se le cayó al suelo.
Álvaro y yo nos empezamos a reír, acto
seguido éste cogió un cojín y se lo tiró a Carlos advirtiéndole de que no contara
nada.
{CONTINUARÁ}
