Cómo bien sabéis y he comentado en capítulos anteriores, éste es el último capítulo de la temporada. Espero que os guste y que disfrutéis leyéndolo como yo escribiéndolo. Dije que le subiría este finde y eso estoy haciendo. Perdón por haber dicho que le subía ayer pero al final no pude ni terminar de escribirle. Quiero dar las gracias a @CarmenPastelita ya que me dio alguna idea para este capítulo. También quiero dar las gracias a todas mis lectoras por estar ahí desde el principio y a las que se unieron en el camino también. GRACIAS POR TODO. Espero opiniones y si queréis que os siga avisando cuando suba la 2ª temporada decídmelo por comentario o por twitter. Y bueno ya os dejo con el capítulo.
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*Narra María José*
Estábamos hablando y su móvil comenzó a sonar.
-Te están llamando.
David: Lo sé.
-¿No lo vas a coger?
David: No.
-¿Por qué? ¿Quién es?
Le quité el móvil, miré la pantalla y ponía Raquel.
-¿Quién es Raquel y por qué no quieres hablar con ella?
Agachó la cabeza y no me contestaba…
-David, ¿Quién es ella? ¿Por qué no me respondes?-Tragué saliva y le pregunté algo pero la verdad es que me daba miedo lo que pudiese responderme.- ¿Me has puesto los cuernos con ella?
David: Claro que no, sabes que yo te quiero más que a mi vida y nunca, óyelo bien, NUNCA te haría algo así.
-Vale, no te pongas así. Me asustas.
David: Te quiero, no lo dudes nunca, por favor.
-No me has respondido la pregunta.
David: ¿Cuál?
-¿Quién es Raquel?
David: mi ex-dijo casi en un susurro.
-Habla más alto, no te oigo.
David: Mi ex.
Me quedé sin palabras, no sabía qué decir. ¿Por qué le llama? ¿Por qué él no quiere hablar con ella?
-¿Qué pasó? ¿Por qué lo dejasteis?
David: ¿Es necesario hablar de eso?
-Necesito saberlo, por favor.
David: Se lió con otro mientras estaba conmigo, me enteré y la dejé.
-Lo siento.
David: Yo no. Todos me decían que solo me quería por la fama y no por quien soy.
-Pues es una tonta, no sabe la persona tan maravillosa que ha perdido.
David: Te quiero.-Nos dimos un beso y le abracé, necesitaba tenerlo cerca. No soporto discutir con él-.
-David, no me cambies de tema.
David: No lo estoy haciendo.
-Sí lo estás haciendo. ¿Qué es lo que te pasa?
David: Prométeme que no te enfadarás.
Esas palabras no me gustaba que salieran de su boca.
-Eso no ayuda.
David: Por favor.
-Cuéntamelo y después te digo si me enfado o no.
*Narra Samira*
Mientras, en el patio de la casa…
Samira: Carlos, Laika sintió amor a primera vista cuando te vio.-Reímos todos ante mi comentario-.
Lucía: ¿Cómo creéis que reaccionará María José cuando mi hermano se lo cuente?
Álvaro: Es difícil saberlo pero aunque el embarazo no esté confirmado, ella debería saberlo.
Carlos: ahhhhh, ¡maldita perra! Cogedla o me morderá.
Blas: jajaja si te muerde sabrás a chocolate.
Carlos corría por el borde de la piscina evitando que Laika le alcanzara. Ignoró por completo el comentario de Blas y siguió corriendo. Se resbaló y cayó a la piscina produciendo un estallido de risas por nuestra parte.
Carlos: Cabrones, no os riais. ¡Ayudadme!
Ese comentario hizo que riéramos aún más.
*Narra David*
Sé que se enfadará pero prefiero ser sincero y que se entere por mí a que se entere por otra persona, sería fatal.
-Está bien te lo contaré.
María José: Te escucho.
*Flashback (2 meses antes)*
Necesitábamos salir de fiesta, nos lo pedía el cuerpo, así que decidimos ir a una discoteca. De camino a la discoteca…
Dani: Ya nos hacía falta salir de fiesta.
Álvaro: Os gusta mucho la fiesta a ti y a David.
David: Y a todos.
Carlos: Hoy a pasárselo bien y olvidarse de todo.
Blas: Estoy de acuerdo hermano.-dijo abrazándole-.
Llegamos a la discoteca y estaba abarrotada. Decidimos ir a la barra. Pedimos las bebidas y decidimos alejarnos un poco de todo el barullo. Hablamos y pedimos más bebidas. No recuerdo ni las copas que me tomé, la verdad, empezaba a ver borroso.
Dani: Tío, aquella rubia no deja de mirarte.-Me dijo dándome en el brazo-.
David: ¿Por qué me tiene que estar mirando a mí? Os puede mirar a vosotros.
Carlos: No lo creo.
Álvaro: Va tío, a por ella.
David: Yo estoy bien solo.
Dani: Venga bro, un aquí te pillo aquí te mato y mañana si te he visto no me acuerdo.
Todos se echaron a reír menos yo.
Pensé que quizás tenían razón, tenía que disfrutar de la vida y ahora mismo de este momento.
Cogí mi copa y me acerqué a ella, estuvimos hablando y cuando me quise dar cuenta estábamos en los baños. Comenzamos a besarnos, abrí la puerta del baño y comenzamos a quitarnos la ropa, en unos minutos estábamos sin nada de ropa, la envestí con fuerza haciendo que ella gritara. El alcohol hacía que no pensara en lo que estaba haciendo. Lo hicimos sin protección. Después de una media hora mi móvil comenzó a sonar. Nos separamos sin pronunciar palabra. Miré el móvil y vi que eran estos que estaban preocupados porque no aparecía. Me vestí y salí del baño como si nada hubiese pasado. El problema es que no pensé en las consecuencias que ese acto acarrearía. Era muy lanzada y eso facilitó las cosas, también era muy conocida en todos los sitios a los que iba. Días después, me preguntaron por ella, mejor dicho me dijeron: ¿Has visto a “La Fresca”? me quedé sin saber de quien hablaba y después me la describió: rubia, alta, ojos claros, buen cuerpo… y ahí supe quién era. Después nos volvimos a ver y comenzamos a salir.
*Fin flashback*
Comencé a contarla lo que había pasado, obviamente omitiendo algún que otro detalle. No dejaba de observarla, quería ver su reacción a cada palabra que decía.
-Y eso es lo que pasó.
María José: Bien.
-¿No vas a decir nada más? ¿Te has enfadado?
María José: ¿Qué va a pasar con nosotros?
Al oír esa pregunta me temí lo peor, no supe que contestar.
Quince días más tarde…
*Narra María*
Hace días que Dani salió del hospital aunque está muy raro. Hoy tocaba comida en casa de mi chiquitito. Nos tocaba organizar todo antes de que los demás llegaran. Me desperté, me giré y vi que Blas no estaba. Me levanté y fui a la cocina y ahí estaba.
Blas: Buenos días, preciosa.
-Buenos días, no mientas. No me digas que recién levantada estoy preciosa.
Blas: Para mí estás preciosa a cualquier hora del día.
-Te quiero.
Nos dimos un beso en los labios y me puse a prepararme el desayuno. Cuando iba a sentarme empecé a ver borroso, me senté. Otra vez me ha vuelto a pasar... Espero que Blas no se haya dado cuenta y, efectivamente, así fue ya que no me preguntó nada. Terminamos de desayunar, recogimos todo y nos pusimos a hacer la comida. Sobre las 13:00 llegaron los chicos.
Carlos: ¿Las chicas aún no han llegado?
María: No.
Carlos: Con lo puntuales que son…
Álvaro: ¿Puntuales?
David: No las conoces.
David y Álvaro se echaron a reír. En ese momento sonó el timbre.
-Yo abro.
Abrí la puerta y ahí estaban.
Samira: Hola María.-Nos dimos dos besos y pasó-.
María José: Hola.-Nos dimos dos besos-.
Paula: Hola.
Pasamos dentro y cerré la puerta. Fui a la cocina a terminar de hacer la comida y poner la mesa.
María José: Ella es Paula-dijo señalándola- la he invitado, espero que no os importe.
Dani: No claro, no nos importa.-dijo irónico- Podías avisarnos, ¿no?
David: Dani te estás pasando.
Paula: Tiene razón, no debí venir.
Cuando salí de la cocina, vi que Paula iba hacia la puerta. Iba a empezar a poner la mesa. Cuando estaba casi al lado de la mesa, empecé a ver borroso. Otra vez no-pensé. Era la misma sensación que esta mañana. Los platos que llevaba en la mano se me cayeron y Carlos que estaba a mi lado me agarró.
Carlos: ¿Estás bien?
-No, estoy un poco mareada.
María José: Siéntate. Traed un vaso de agua.
Me tomé el agua y parecía que se me pasaba un poco.
Samira: ¿Te ha pasado más veces?
-Esta mañana, pero no tan intenso como ahora.
Blas: ¿Por qué no me lo dijiste?
-No quería preocuparte.
Vi que Samira y María José se miraban.
Samira: Tu eres enfermera, ¿por qué no la revisas? Así comprobaremos si todo está bien y nos quedaremos tranquilos.
Blas: Sí, por favor.-Dijo mirando a María José-.
María José: Vamos a la habitación y ahí te reviso.
-Claro.
Nos levantamos y fuimos hacia la habitación. Entramos y cerramos la puerta.
María José: ¿Has tenido algún síntoma más además de los mareos?
-Náuseas, cansancio, algunas comidas me dan asco…
María José: ¿Sabes lo que eso significa?-Asentí-.
En el salón…
Blas no paraba de moverse de un lado a otro.
Álvaro: Blas, tranquilízate, estará bien.
Carlos: Está en buenas manos.
Samira: Voy a ir a ver y os cuento.
Blas: Gracias.
En la habitación…
Tocaron la puerta.
María José: ¿Quién es?
Samira: Soy yo, ¿puedo pasar?
María José: Sí, pasa.
Samira: ¿Cómo está?
María José: No tiene nada de cuidado.
Samira: ¿Qué quieres decir?
-Que lo más seguro es que esté embarazada.
Samira: y si es así, ¿Cómo vas a decírselo a Blas?
No articulé palabra. Ese era un asunto que debería pensar detenidamente. ¿Cómo se tomará la noticia? ¿Se alegrará?
lunes, 3 de febrero de 2014
sábado, 1 de febrero de 2014
Capítulo 29
*Narra David*
Después de
recoger la mesa, me senté en el sofá a ver la tele. En un sofá estaban María y
Blas, en otro Álvaro y Samira y en el otro Carlos y yo separados, ni que
hubiésemos discutido…
Estaba viendo
la tele cuando me llegó un whatsapp. Lo leí y el mundo se me cayó a los pies…
María José terminó de recoger la cocina y vino al salón, me miró y sé que se ha
dado cuenta de que algo me pasa.
María José: ¿Y
yo qué? ¿Dónde me siento?
-Aquí.-La dije
yo dando palmaditas en el sofá para que se sentara al lado mío y así hizo. Se
sentó y pasó lo que más temía…
María José:
¿Qué te pasa?
-¿A mí? Nada,
¿por qué lo preguntas?
María José:
Porque estas raro y tu mirada está triste.
-No te quiero
perder.
María José:
Eso no pasará.
-No lo sabes.
María José:
¿Estás bien?
-Sí.
María José:
Sabes que no lo estás. ¿Qué pasa?
-Nada.
Se cabreó y se
levantó del sofá y empezó a gritarme. Los demás nos miraban.
María José: No
me digas que no te pasa nada, mira cómo estás. Dime que no me lo quieres contar
y ya está pero no me mientas.
-No es que no
te lo quiera contar… es que es muy fuerte…-dije agachando la cabeza.
María José:
Paso de estar así, si me lo quieres contar sabes dónde estoy y sino pues
nada.-Dijo y se fue dando un puñetazo a la puerta del salón…
Álvaro: ¿Qué
ha pasado?
Carlos: David que
le está ocultando algo a María José.-Agaché la cabeza-.
Samira: ¿Es
eso verdad?
-Sí…
Blas: Por muy
malo que sea, la sinceridad en la pareja es muy importante.
-Lo sé, pero
si se lo digo sé que puedo perderla.
Álvaro: Y si
no se lo dices también. Se ha enfadado mucho.
Samira: Es
normal que se enfade. Si su chico está mal, lo normal es que quiera saber por
qué.
-Si tenéis
razón pero…
Blas: ¿Por qué
no nos cuentas lo que te pasa y así podremos ayudarte?
-¿Os acordáis
cuando me encontré con mi ex hace unos meses en la discoteca?
Álvaro: Sí,
¿qué tiene que ver ella en todo esto?
-Que con la
borrachera que llevábamos los dos encima, acabamos haciéndolo en uno de los
baños de la discoteca…
Carlos: No
entiendo que tiene que ver eso con María José…
Samira: No
será lo que estoy pensando, ¿no?
La miré.
-Posiblemente.
Samira: Para
algo existen los condones, ¿no? La has cagado pero bien. Espero que empieces a
pensar cómo se lo vas a decir a mi prima. ¿Sabes el daño que la vas a hacer?
María: Samira,
tranquilízate.-Dijo levantándose del sofá y yendo al lado de Samira-.
Samira: No me
tranquilizo, es mi prima.-Dijo levantando la voz-.
María: Cuando
eso pasó, tu prima y David no estaban juntos…
Álvaro: Eso es
verdad, amor. Habrá que pensar cómo se lo decimos.
Samira: María,
la conozco y es capaz de hacer cualquier tontería.
Carlos: ¿Está
confirmado que está embarazada?
-Ella dice que
sí, pero no lo sé.
Blas: Eso es
lo primero que tienes que averiguar antes de decirla nada a María José.
Lucía: Voy a
ir a hablar con María José. La quiero mucho y no me gusta verla mal.
-Gracias
enana.
*Narra María
José*
Después de
discutir con David, sólo tenía ganas de morirme. ¿Por qué no confía en mí? ¿Tan
grave es que no me lo puede contar? Somos una pareja para lo bueno y para lo
malo, o eso pensaba yo… Tocaron a la puerta, haciendo que saliera de mis
pensamientos.
-No quiero ver
a nadie, quien sea que se vaya.-Dije chillando-.
Lucía: Por
favor, ábreme. Soy Lucía.
-Quiero estar
sola, por favor.
Lucía: Yo
quiero estar contigo, abre. Si no quieres que hablemos pues no hablamos, ni
hablaré pero no quiero que te sientas sola.
Me levanté y
abrí la puerta.
-Gracias. Eres
muy cabezota.
Lucía: Tengo
el mejor maestro.-Reímos-.
-Pasa.-Cerré
la puerta para que nadie pudiese entrar-.
Lucía se sentó
en la cama y aunque era más pequeña que yo, en este momento necesitaba más que
nada un abrazo. Me lancé a sus brazos y me eché a llorar.
Lucía: Todo va
a estar, ya verás.
-Yo sé que tu
hermano después de lo que pasó con Dani ya no confía en mí.-Me interrumpió-.
Lucía: Eso no
es verdad.
-Sabes que sí
lo es.
Lucía: mi
hermano te quiere más que a su vida y si algo sé es que le conozco bien y ese
brillo que tiene en los ojos cuando habla de ti, no lo había tenido antes.
Anda, baja a hablar con él…
-En un rato
bajaré. Baja tú primero.
Lucía: Está
bien. Pero si no bajas, subiré a buscarte.
-Vale.-Dije
tirándola la almohada, lo que hizo que comenzásemos a reír-.
*Narra David*
Escuche unas
risas y al poco tiempo apareció mi hermana en el salón.
-¿Qué ha
pasado?
Samira: ¿Cómo
está?
Lucía: Mal,
como queréis que esté.
-La he cagado
pero bien. Sé que no me perdonará.
Lucía: Ella
piensa que no la cuentas lo que te pasa porque no confías en ella después de lo
que pasó con Dani.
-Eso no es
verdad. Yo sí confío en ella.
Lucía: Díselo
a ella, no a mí.
Sonaron unos
pasos en la planta de arriba, después en la escalera y finalmente ella apareció
en el salón.
María José: Te
dije que bajaría.-Dijo mirando a mi hermana-.
Lucía: Menos
mal, si no hubiese subido a por ti y te hubiese bajado de la oreja.-Reímos
todos ante ese comentario-.
Carlos:
Deberíamos dejarlos solos.
Álvaro: Yo
opino igual.
Todos se
fueron dejándonos a los dos a solas. Ninguno articulaba palabra. Yo seguía
sentado en el sofá cabizbajo y ella de pie cual estatua de museo. Se sentó en
el sofá a mi lado.
María José:
¿Me vas a decir lo que te pasa?
-No es tan
fácil.
María José:
¿No confías en mí?
-Claro que sí,
no sé por qué piensas eso…
Cuando iba a
contestarme mi móvil comenzó a sonar.
María José: Te
están llamando.
-Lo sé.
María José:
¿No lo vas a coger?
-No.
María José:
¿Por qué? ¿Quién es?
No me dio
tiempo a contestarla, me quitó el móvil y vio que era…
Capítulo 28
*Narra Blas*
Cómo no Carlos cortando el royo con la excusa de que tiene hambre. Este
chico siempre está igual. El día que se eche novia, la compadezco.
-Entremos ya. Si no Carlos es capaz de comerse la puerta.-Todos rieron.
Carlos: Tengo hambre pero tampoco llegaría a eso.
David: Yo no estoy tan seguro de eso.
Samira: Vamos dentro que todavía hay que hacer la comida.
María José: sí, eso es cierto.
Carlos: Preparad algo que no tarde mucho, por favor, si no moriré de
hambre.-Dijo poniendo cara rara y dramatizando como sólo es sabe. Todos reímos
de nuevo-.
Álvaro: Me preocupas por momentos.
*Narra María José*
Pasamos todos dentro, preparamos la comida, sin hacer caso a lo que
Carlos había dicho. Media hora después…
Carlos: ¿Queda mucho?
David: ¡qué pesado! Lleva su tiempo…
-¿Lo has hecho para saberlo?-Dije entrando en el salón. Todos me
miraron y se echaron a reír-. Qué malpensados sois.
Álvaro: La culpa es tuya por decir eso.
Samira: O vuestra por pensar mal.
David: También es verdad.
Carlos: ¿Queda mucho?
-Una media hora más o menos.
Carlos: ¿Tanto? Moriré desnutrido.
Blas: Dramatizas demasiado, no te morirás. El chocolate ha hecho que
tengas buenas reservas.-Todos reímos ante el comentario tan ocurrente de Blas-.
-me voy a la cocina, que si se quema Carlos puede matarme.
David: Si el rubio teñido este te hace algo, puede darse por muerto.
Samira: Mira cómo te defiende.
María: ¡Qué bonito es el amor!
Blas: Estoy de acuerdo.-La dio un beso en los labios-.
Me fui a la cocina a verificar que la comida no se había quemado.
¡Bien, no se ha quemado!-pensé.
Quince minutos después, la comida ya estaba casi lista.
-La comida está casi lista. Poned la mesa. No seáis vagos.-Nadie me
hizo caso…-. Muchas gracias por la ayuda.
David: ¿Te has enfadado?-Dijo abrazándome por detrás-.
-No, sólo que no me gusta que me ignoren.
David: No lo he hecho, sino no estaría aquí.
En ese momento Carlos entró a la cocina.
Carlos: Agg, no hagáis guarradas con la comida ahí delante que hay que comérselo.
Álvaro: ¿El qué hay que comerse?
David: La comida, Álvaro.
Álvaro: ahh, claro. ¿Si no para qué está cocinando si no es para comérnoslo?
Carlos: No te enteras de nada. Estaban haciendo guarradas y les he
dicho que mientras hacen la comida no…
Álvaro: Vale, es que no había escuchado la conversación entera.
-Esto ya está. ¿Podéis poner la mesa?
Samira: Claro, ¿qué hay que llevar?
-Eso.-Dije señalando los platos, vasos y cubiertos que había dejado
encima de la mesa de la cocina-.
Álvaro: Vale, vamos llevándolo.
Pusieron la mesa y yo llevé la comida con cuidado de no quemarme. La
repartí en los platos y comenzamos a comer.
Blas: Nosotros mientras coméis vamos a ver una peli.
David: ¿A verla? No creo…
-Eso es cosa suya. No te metas.-Dije dándole en el brazo, ya que estaba
sentado a mi lado-.
Media hora después ya habíamos terminado de comer.
Carlos: ¿Y el postre?
David: ¿Todavía tienes hambre?
Carlos: Pregunté yo primero.
Álvaro: No empecéis.
-No hay postre. Vamos a recoger.
Recogimos la mesa, metí todo en el lavavajillas y le puse. Fui al salón
y estaban Blas y María abrazados y Álvaro y Samira también. Carlos estaba con
el móvil y David… David estaba raro. Algo le pasaba.
*Narra Carlos*
Terminamos de comer, ayudamos a María José a recoger la mesa y me puse
a ver la tele. En ese momento me sonó el móvil. Era un número que no tenía
grabado. Decidí leer.
*Conversación de Whatsapp*
X: Hola rubiales, soy Estela, la chica con la que te chocaste en la
cafetería del hospital. ¿Te acuerdas de mí? Descubrí el papelito con un número
de teléfono y supuse que era tuyo.
-Hola guapa, claro que me acuerdo de ti. Y sí yo te lo dejé.
Estela: Ha sido genial el tiempo que estuvimos hablando. Eres muy…
-muy ¿qué?
Estela: Muy simpático.
-Gracias J
Estela: De nada. Tengo que irme, ya tienes mi número por si quieres
hablarme aunque seguro tienes cosas más importantes que hacer…
-Las auryners son lo primero, gracias a vosotras estamos donde estamos.
Estela: Gracias a que vosotros sois tan geniales y dais todo encima de
un escenario es que existimos las auryners.
Ese comentario me dejó sin palabras no supe que contestar…
Estela: Ya me tengo que ir. Adiós, un placer haber hablado contigo J
-Adiós preciosa.
Estela: Adiós guapo ;)
Después de decirme eso, se desconectó. A mí se me dibujó una sonrisa
enorme. ¿Me estaría enamorando?
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