Siento haber tardado tanto, en concreto 17 días, en subir capítulo.
Está llegando el final de la temporada y tengo que repartir lo que quiero que
pase entre los capítulos que quedan de la temporada. Espero que me perdonéis
por la tardanza en subir y, bueno, ya no os aburro más, os dejo con el
capítulo.
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*Narra Blas*
Después de que María saliera del baño, salí de la bañera, me sequé, me vestí,
me peiné y me perfumé. Salí del baño y ahí estaba ella, tan perfecta como
siempre, terminándose de maquillar. Me acerqué a su oído.
-No hace falta que hagas eso, tú siempre estás perfecta.-la dije
susurrándola en el oído-.
María: Mentiroso.
-No soy mentiroso, cualquiera debería de estar ciego para no darse
cuenta de que eres guapísima, la chica perfecta, la chica que todo chico
querría tener a su lado.
María: Me buscaré un chico que piense así.-Dijo dirigiéndose a la
puerta de la habitación-.
-Eres mía y de nadie más. Si un chico se atreve a acercarse a ti, a
decirte cosas bonitas o algo así, puede darse por muerto.-La dije cogiéndola
por la cintura-.
María: Te quiero.-Me dijo y a continuación, me besó-.
-Yo también te quiero, chiqui.
María: Ese eres tú.-Reí-.
Salimos de casa y cogimos el coche para ir a casa de María José.
*Narra María José*
Nos dirigimos al coche. Abrí y cuando fui a entrar…
Samira: Somos 6, ¿cómo nos vamos a ir?
Carlos: En el coche.
Samira: Ya, pero solo cogemos 5.
Carlos: Te vas andando.
Álvaro: Ehh, mi princesa no se va andando. Si alguien se tiene que ir
andando ese eres tú.
-Podemos ir los 6.
David: Esperemos que no nos encontremos a la policía.
Lucía: Sí, esperemos.
Nos subimos al coche y puse rumbo a mi casa. Lucía se puso de copiloto
y los demás detrás.
David: ¡ay, ay, ay!
-¿Qué pasa?-Dije sin quitar la vista de la carretera.
David: Me duele.
-¿Qué te duele?-David no contesta.
Samira: Tiene mala cara, puede ser grave.
Carlos: Para el coche, a ver si se nos va a morir aquí.
-Si se muere él, me muero yo al instante.
Álvaro: María José, para el coche. Yo le veo muy mal.
Lucía: Sí, para. Si a mi hermano le pasa algo, no sé qué haría.
Paré el coche en el arcén de la carretera y puse las luces de averías,
no quiero tener un accidente… Me bajé del coche y le dije a Carlos que se
bajase ya que él estaba al lado de la ventana.
-David, ¿dónde te duele?-David no contestaba.
Lucía: David, responde. No nos asustes.
-David…
David: Aquí-dijo señalándose el lado izquierdo del pecho.
-Respira profundo. –David me hace caso-. No parece nada grave… sólo
tienes que descansar.
David: No puede ser nada grave porque no me duele nada.
Carlos: ¿Qué dices?
David: Solo quería haceros una broma…
-Yo te mato.-Dije pegándole en el brazo.
David: No te enfades. Perdóname.-Dijo cogiéndome por la cintura y
girándome para que pudiese ver que realmente estaba enfadada.-Lo siento. Hacía
mucho que no hacía bromas…
-Pero con esto no se juega, David. Tu salud no es un juego.
David: Tienes razón, lo siento.-Dijo acercándose a mí para besarme.
-No, estoy enfadada.-Me subí al coche.-Venga, que vamos a llegar tarde.
Seguro que Blas y María ya están allí…
En 30 minutos llegamos y efectivamente, allí estaban Blas y María.
Blas: Bien, ya habéis llegado.
Carlos: No hemos tardado tanto.
-Nos llevan esperando un rato ya ehh, que nos hemos entretenido más de
la cuenta.
Álvaro: ¿por culpa de quién?-Dijo mirando a David.
David: Vale, ha sido culpa mía pero era importante.
-El susto que me has dado…-Me acerqué y le besé.
Samira: ¡Qué empalagosos! Venga, vamos dentro.
Álvaro: No seas así que para ti también hay.-Se acerca a Samira y la
besa.
Carlos: Venga, vamos. ¡Tengo hambre!
*Narra Dani*
No quiero que nadie me ayude, no necesito ayuda, solo necesito que ella
esté conmigo a mi lado y no con David.
Paula: Sé que no te hace ninguna gracia que yo esté aquí, pero esto es
así y será mejor que lo aceptes y pongas de tu parte.
-No necesito ayuda.
Paula: Eso ya lo he oído antes, lo primero que tienes que hacer es
aceptar que sí la necesitas.
-¿Por qué haces esto?
Paula: Porque es mi trabajo y porque aunque seas un creído y un imbécil
quiero ayudarte y lo haré aunque tú te opongas.
Esas palabras que salieron de su boca me afectaron demasiado. ¿Por qué?
¿Por qué se toma tantas molestias si no me conoce de nada? ¿Tendrá que ver en
algo que conozca a María José?
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