martes, 24 de diciembre de 2013

Capítulo 24

Siento tardar tanto en subir capítulo pero no he podido, he estado ocupada. Siento que sea corto, prometo que el siguiente será más largo. Sé que va a haber mucha gente que me va a criticar por el capi hot, pero me da igual es mi novela y yo decido lo que escribo. Siento si parezco borde... bueno, os dejo con el capi. P.D: Feliz Navidad.
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*Narra María*
Si no paro ahora, no podré hacerlo después.
-Ahora no, después. Voy a preparar la comida.-Me fui hacia la cocina y él me siguió. Volvió a besarme el cuello, me dio la vuelta, quedando nuestros labios a pocos milímetros-.
Blas: Te quiero, eres lo mejor que me ha pasado en la vida. Gracias, gracias porque contigo a mi lado, he podido afrontar todo lo del accidente de David y…-le interrumpí-.
-No tienes que darme las gracias. Sabes que te quiero y siempre estaré ahí, contigo, en las buenas y en las malas.-Me dio un tierno beso-.
Blas: Ya te dejo cocinar, ¿o prefieres que te ayude?
-Mejor lo hago sola, porque si no la comida hoy no se hace.
Blas: Tienes razón. Me apetecen macarrones.-Me besó y salió de la cocina-.
Me puse a cocinar unos macarrones con tomate, no es un plato que se tarde mucho en hacer. Después de una media hora, los macarrones estaban casi listos.
-Blas, cariño, ¿puedes venir?-escuché sus pasos en el trayecto del salón a la cocina.
Blas: dime, amor.
-Ve poniendo la mesa.
Blas puso la mesa, llevó los platos con los macarrones y abrió una botella de vino.
-¿y esto?
Blas: ¿el vino?
-Sí.
Blas: señorita Cantó, el vino es para celebrar que estamos juntos, que todo está bien y que te quiero muchísimo.-me dio un tierno beso y empezamos a comer-.
Cuando terminamos de comer recogimos los platos, los metimos en el lavavajillas.
Blas: por fin hemos recogido todo y ya te tengo para mí solita.
-No por mucho tiempo que tenemos que ir a ver a David y a Dani.
Blas: eso puede esperar.-dijo comenzando a besar mi cuello dejando un río de besos hasta la comisura de mis labios. Se separó y le cogí de la mano, llevándolo hasta su habitación-. Tengo una mejor idea.-dijo yendo al baño-. Ven.- Entré al baño y lo vi llenando la bañera-.
-¿Qué haces?
Blas: Vamos a estrenar el jacuzzi.-me dijo con una sonrisa pícara-.

Empezó a besar mi cuello, me dio un pequeño mordisquito en el lóbulo de la oreja, sabe que eso me excita mucho. Comencé a besarlo como si no hubiese mañana. Le quité la camiseta y él hizo lo mismo con la mía. Se quedó mirando mis pechos, comenzó a besarme desde los labios hasta el borde del pantalón pasando por mis pechos y dejando varios besos en cada uno. Me estaba desesperando, estaba empezando a excitarme, hasta tal punto que ya no podía controlarme. Lo besé, quería tomar el control, pero no me dejaba. Decidí besarle el cuello a la vez que acariciaba su pecho con mis manos. Notaba como se desesperaba quería que avanzásemos más, asique le bajé los pantalones y él hizo lo mismo conmigo. Los dos estábamos en ropa interior, mirándonos con deseo, con ardor, con ganas de ser uno solo. Se acercó a mí, empezó a besarme como si me quisiera devorar, me quitó el sujetador dejando así mis pechos al descubierto, comenzó a masajearlos con sus manos, mientras me miraba a los ojos. Podía ver en sus ojos fuego, deseo, pasión. Nos quitamos la ropa que nos quedaba y nos metimos a la bañera. Seguimos besándonos, mientras se escuchaba el burbujeo de fondo, los chorros de agua producían un leve masaje que hacía que nos relajásemos un poco de tanta presión acumulada. Noté como su amiguito no aguantaba más, Blas me miró y asentí. Lo introdujo en mí despacio, con amor. Fue aumentando el ritmo y con ello nuestros gemidos. Aumentó más el ritmo, yo no puede evitar llegar al orgasmo y grité su nombre, él me sonrió, parece ser que había conseguido lo que quería.
Blas: Eres mi vida entera, te amo.-Me besó-.

-Yo también te amo.-Le sonreí-.

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