*Narra María José*
-Yo…-me callé un momento-. Con las drogas
pones en peligro tu vida, haces daño al grupo, haces daño a los que te quieren.
Prométeme que lo vas a dejar.
Dani: No es tan fácil, no voy a poder.
En ese momento tocaron
la puerta.
-Adelante.
X: María José, el Dr.
Galván quiere hablar contigo, está en la habitación de David.
-Enseguida voy, gracias.
Me volví a quedar a
solas con Dani. Cuando iba a salir por la puerta…
Dani: Espera.-Me di la
vuelta-.
-Dime.
Dani: ¿Cómo está David?
-Está mejor. Supongo que
en unos días le darán el alta.
Dani: Me alegro de que
esté mejor.
-Lo sé.
Salí de la habitación y
me dirigí a la habitación de David. Toque la puerta y me dijo que pasase.
-¿está todo bien?
Dr.Galván: Sí, no te
preocupes. Le estaba comentando a David que en un par de horas le daré el alta
y podrá volver a casa.
-Esa es una gran
noticia. ¿Por qué quería hablar conmigo?
Dr.Galván: Las heridas
de David no están totalmente cerradas y ya que tú has sido la enfermera
encargada de su caso, me gustaría que tú siguieras encargándote de su caso, si
él no tiene ningún problema.-Dijo mirando a David-.
David: No, por mi está
bien.
-Claro. David seguirá a
mi cargo hasta que se recupere completamente.
*Narra María*
Salimos de la habitación
de David y nos dirigimos al coche de Blas.
Blas: ¿Dónde vamos?
-A tu casa.
Blas: Estás muy
misteriosa.
-Ya que David está bien,
quiero que te relajes, que pienses un poco en ti…-me interrumpió-.
Blas: ¿Quieres una tarde
a solas, no?-dijo con una sonrisa pícara-.
-Sí, ¿algún problema?
Blas: No, ninguno.
Complaceré a la señorita Cantó.- ¿señorita Cantó? Esas palabras me dejaron sin
habla-. Hemos llegado.-Salió del coche y vino a abrirme la puerta como todo un
caballero-. Me permite señorita-me dijo tendiéndome la mano-.
Cerró el coche y
entramos en su casa.
Blas: Señorita Cantó,
¿cuáles son los planes para hoy?-otra vez esas palabras. Me encanta como suena,
Señorita Cantó-.
-En primer lugar,
comeremos. De hecho, voy a preparar la comida.
Blas: La comida puede
esperar.-Comenzó a besar mi cuello, puso sus manos en mi cintura, metió la mano
por debajo de mi camiseta y ascendió, acariciando mi espalda hasta llegar al
broche del sujetador…
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