martes, 17 de diciembre de 2013

Capítulo 23

*Narra María José*
-Yo…-me callé un momento-. Con las drogas pones en peligro tu vida, haces daño al grupo, haces daño a los que te quieren. Prométeme que lo vas a dejar.
Dani: No es tan fácil, no voy a poder.
En ese momento tocaron la puerta.
-Adelante.
X: María José, el Dr. Galván quiere hablar contigo, está en la habitación de David.
-Enseguida voy, gracias.
Me volví a quedar a solas con Dani. Cuando iba a salir por la puerta…
Dani: Espera.-Me di la vuelta-.
-Dime.
Dani: ¿Cómo está David?
-Está mejor. Supongo que en unos días le darán el alta.
Dani: Me alegro de que esté mejor.
-Lo sé.
Salí de la habitación y me dirigí a la habitación de David. Toque la puerta y me dijo que pasase.
-¿está todo bien?
Dr.Galván: Sí, no te preocupes. Le estaba comentando a David que en un par de horas le daré el alta y podrá volver a casa.
-Esa es una gran noticia. ¿Por qué quería hablar conmigo?
Dr.Galván: Las heridas de David no están totalmente cerradas y ya que tú has sido la enfermera encargada de su caso, me gustaría que tú siguieras encargándote de su caso, si él no tiene ningún problema.-Dijo mirando a David-.
David: No, por mi está bien.
-Claro. David seguirá a mi cargo hasta que se recupere completamente.

*Narra María*
Salimos de la habitación de David y nos dirigimos al coche de Blas.
Blas: ¿Dónde vamos?
-A tu casa.
Blas: Estás muy misteriosa.
-Ya que David está bien, quiero que te relajes, que pienses un poco en ti…-me interrumpió-.
Blas: ¿Quieres una tarde a solas, no?-dijo con una sonrisa pícara-.
-Sí, ¿algún problema?
Blas: No, ninguno. Complaceré a la señorita Cantó.- ¿señorita Cantó? Esas palabras me dejaron sin habla-. Hemos llegado.-Salió del coche y vino a abrirme la puerta como todo un caballero-. Me permite señorita-me dijo tendiéndome la mano-.
Cerró el coche y entramos en su casa.
Blas: Señorita Cantó, ¿cuáles son los planes para hoy?-otra vez esas palabras. Me encanta como suena, Señorita Cantó-.
-En primer lugar, comeremos. De hecho, voy a preparar la comida.

Blas: La comida puede esperar.-Comenzó a besar mi cuello, puso sus manos en mi cintura, metió la mano por debajo de mi camiseta y ascendió, acariciando mi espalda hasta llegar al broche del sujetador…

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