jueves, 14 de noviembre de 2013

Capítulo 20

Siento tardar en subir capítulo pero estoy un poco liada con deberes, exámenes, trabajos... no es muy bueno este capítulo porque no estoy muy inspirada y tampoco estoy pasando por un buen momento...
No os aburro más y os dejo con el capítulo, espero que no me matéis por este capi, no me gusta mucho pero es lo único que he conseguido hacer... Espero que me deis opinión tanto positiva como negativa. Y ahora sí, os dejo con el capi :)
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*Narrador*
El día siguiente pasó sin mucho cambio, María José hacía su visita diaria a David, María apoyaba a Blas como si la vida se la fuera en ello, Álvaro y Samira celebraron su último día de vacaciones con una cena romántica a la luz de las velas, Lucía, la hermana de David, deseaba poder ver a su hermano pero eso no fue posible por este día tampoco y Dani y Carlos “los desaparecidos”… no se sabía de ellos.
Al día siguiente…
Por la mañana, el Dr. Galván estuvo hablando con María José, ya que era la enfermera encargada de cuidar a David. La dijo que David mejoraba por segundos, que dijera a otra persona, la que ella quisiera, que podía pasar a ver a David.
María José salió de la consulta del Dr. Galván y se dirigió a la sala de espera donde se encontraban los demás.
María José: Chicos, el Dr. Galván me ha dicho que David está algo mejor y que sólo una persona puede pasar a verle. Poneos de acuerdo sobre quien va a ser esa persona, voy a preparar la bata y la mascarilla y todo para el que vaya a pasar.-Se fue a prepararlo todo para darles tiempo a decidir quién iba a ser el/la que entrase-.
Álvaro: A mí me gustaría mucho entrar pero yo creo que debe ser Lucía la que entre, ya que es su hermana.
Blas: Tienes razón, bro. Ella debe ser la que entre.
Samira: Sabia decisión.
María: Hazle ver a David que le queremos mucho y que nos hace falta.
Lucía: Muchas gracias, chicos. –Dijo mientras se secaba las lágrimas que no podía contener-. Necesito ver a mi hermano.
Blas se acercó a Lucía y la abrazó, los demás le imitaron y se fundieron en un cálido abrazo grupal.
Al momento María José llegó y Lucía la dijo que iba a ser ella la que pasase a ver a David. Se dirigieron a la habitación en la que Lucía se iba a cambiar, se cambió y pusieron rumbo a la habitación de David.
Cuando Lucía entró, la impresionó mucho ver a su hermano tan pálido.
*Narra Lucía*
Fui a ponerme la bata, la mascarilla y todo lo necesario, fuimos a la habitación de David y entramos.
Le vi ahí en la cama, inmóvil, pálido como la pared, no parecía él. No, definitivamente estaba muy cambiado.
Me acerqué a la cama, le cogí la mano.
Lucía: ¿me puede escuchar?
María José: yo creo que sí, yo le he estado hablando durante todos estos días. Cabe la posibilidad de que no nos escuche pero por intentarlo no se pierde nada.-Después de esto, empecé a hablarle-.
Lucía: Te echo mucho de menos. Necesito de nuestras peleas, nuestras risas, poder abrazarte cuando estoy mal y sentir que todo está bien. Escucharte cantar y reír a la vez, y decirte todo lo que te quiero y que me respondas con un abrazo de oso.-Solté una pequeña sonrisa-. Necesito que abras los ojos y que todo vuelva a ser como antes.
María José: Te dejo sola con él para que estés más tranquila. Si necesitas algo, estaré fuera.
Lucía: Gracias.
María José salió de la habitación dejándome sola. Empecé a cantarle su canción “Querer es poder”.

Vives dirigiendo tu destino 
hacia un mundo que no es compartido.
Vives escribiendo tu destino 
con tinta negra en un mar de sacrificios.
Anhelas el momento de pensar 
que todo ha terminado, anhelas una oportunidad
que pueda hacer tu sueño realidad
y no quedarte en el intento de poderlo alcanzar.

Intentando abrir cerraduras que nos impiden día a día
conseguir ser alguien en esta puta vida.
Destrozando los muros que anteponen nuestras fuerzas
y nos dejan caer cuando se acaban las estrellas.
Andando sobre un suelo que parece derretirse 
hundiendo nuestras mentes en el fango del deseo.
Viviendo un viejo amor por un momento, 
elevando nuestro anhelo muerte al séptimo cielo.
Miro un reloj que da vueltas
siento que el alma revienta.

Si querer es poder yo llegare,
si querer es poder sé que podre,
no me rendiré aquí estaré tarde o temprano;
mi sueño cumpliré.
No pienses que no vas a llegar
si querer es poder a donde quieras irás.
Imaginando un mundo sobrenatural
tus sueños pueden hacerse realidad.
No pienses que te caerás,
simplemente imagina en tu mente un lugar;
donde todo lo material será artificial
tus sueños pueden hacerse realidad
(Quien es la gente para medir 
donde puedes llegar) Ohhh
Tu sueño puede hacerse real
No pienses que te vas a caer
¡¡¡¡¡Querer es poder!!!!!

No pude evitar que las lágrimas corrieran por mis mejillas, como si se tratasen de gotas de agua haciendo carreras cuando hay lluvia.
Decidí salir de la habitación. Fui hacia donde estaba María José y fuimos a quitarnos las batas y todos los artilugios que llevábamos.
*Narrador*
Lucía cantó esa canción que David había compuesto con mucho sentimiento, ese sentimiento que hizo que algunas lágrimas salieran de sus ojos.
Ella se fue un poco disgustada de la habitación de su hermano porque no notaba ninguna mejoría, lo que ella no sabía es que David empezó a mover los dedos de la mano derecha cuando Lucía se disponía a salir de la habitación.
Los demás permanecían en la sala de espera, anhelando una buena noticia acerca del estado del chico.

*Narra Dani*
No puedo más, necesito hablar con ella porque si no lo hago siento que me voy a enloquecer. Cogí mi móvil y la llamé.
María José: Dani, ¿dónde estás? Estamos muy preocupados por ti.
Dani: ¿de verdad estás preocupada por mí?
María José: Claro que sí, ¿cómo estás? ¿Dónde estás?
Dani: No me hagas tantas preguntas, morena, que no las puedo responder todas.
María José: No me llames así.-Me dijo elevando la voz, se ve que llamarla así la enfada-.
Dani: ¿dónde estoy? Eso da igual, ¿cómo estoy? Bien, con ganas de verte…
María José: Podemos vernos donde quieras, te considero mi amigo y quiero verte bien y aunque me digas que estás bien, yo sé que no. Si estuvieras bien, estarías aquí en el hospital, al lado de los demás.
Dani: Lo siento, pero yo no te veo como una amiga, te veo como algo más y lo sabes y, además…
María José: ¿además qué?
Dani: Me muero por besarte.-Se produjo un silencio arrollador por parte de los dos, ninguno se atrevía a romperlo…-.

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