jueves, 21 de noviembre de 2013

Capítulo 21

*Narra María José*
Lucía decidió volver a entrar para estar con David mientras yo hablaba con Dani. Después de que él me dijera que se moría por besarme no sabía que contestar, pensé en decirle a Dani que aceptaba pero cuando se lo iba a decir Lucía salió corriendo de la habitación de David llorando.
Lucía: Da…da…David…-dijo muy nerviosa-.
-¿Qué pasa Lucía?-ella no me contestaba y corrí a la habitación-.
Cuando entré pude ver como abría y cerraba los ojos.
-David, ¿cómo te sientes?
Lucía: María José es la enfermera que te ha estado cuidando. Hermano, di algo. ¿No puedes hablar?
David: Sí, sí puedo.
Lucía: Entonces, ¿por qué no contestas a lo que te ha preguntado María José?
David: Pequeña, estoy bien. ¿Puedes dejarnos solos?
Lucía: Sí, claro.
María José: Avisa a los demás y que vayan a hablar con el doctor.
Lucía: Ahora mismo voy.-Salió de la habitación-.
En la habitación hay un tremendo silencio, no me atrevía a hablarle. ¿Por qué querrá que estemos solos?
-¿No dices nada?
David: ¿Qué quieres que diga? Lo último que supe de ti es que te estabas liando con MI hermano.-Dijo remarcando el MI y girando la cabeza hacia el lado contrario al que yo estaba-.
-Lo siento, ¿me lo vas a recordar toda la vida?
David: ¿Crees que se me va a olvidar ver a mi hermano liándose con la chica que amo?-Después de oír ese “te amo” no sabía qué decir, tenía toda la razón-.
-Ya hablaremos de eso cuando salgas del hospital. Ahora ¿cómo te encuentras? Me alegra que estés bien, si te hubiese pasado algo me hubiese muerto.
David: ¿Por la culpa y el remordimiento?
En ese momento el Dr.Galván entró en la habitación para comprobar que el estado de David era favorable interrumpiendo así nuestra conversación. El doctor comprobó el estado de David y efectivamente era favorable, salió de la habitación y les dijo a los demás que pasaran a verlo pero que evitaran que hablase mucho.
Dani: Bro, por fin despiertas.-Le dijo abrazándolo-.
David: Bro, me estás aplastando.
Blas: ¿Y qué quieres? Llevamos días pensando que no volveríamos a escuchar tus tonterías.
Álvaro: habló el que no las dice.
María: Se echaban de menos estas conversaciones.
Samira: Se echaban de menos sus tonterías.-Todos reímos-.
David: No me hagáis reír que me duele.-Dijo llevándose la mano a la tripa-.
María José: Tranquilidad ehh, no debe agitarse mucho, no está totalmente recuperado.-Después de decir eso salí de la habitación-.

Blas: ¿Qué ha pasado?
Samira: ¿Por qué se ha ido así?
David: la he dicho que la última vez que la vi, se estaba liando con Dani. Hablando de Dani, ¿dónde está? ¿Y Carlos?
Álvaro: Es una larga historia, en otro momento te lo contamos.

Mientras en la sala de espera…
Carlos: ¿Qué pasa? No quiero hablar.
María José: Escúchame, por favor. David despertó.
Carlos: ¿Qué? Ahora voy al hospital.
Colgué. Salió Samira de la habitación de David.
Samira: Habla con David y arreglad las cosas. Vamos.

Entramos en la habitación de David. Todos me miraban.
-Chicos, ¿podéis dejarme a solas con David?
Sin decir nada, todos se salieron.

-David, yo…

jueves, 14 de noviembre de 2013

Capítulo 20

Siento tardar en subir capítulo pero estoy un poco liada con deberes, exámenes, trabajos... no es muy bueno este capítulo porque no estoy muy inspirada y tampoco estoy pasando por un buen momento...
No os aburro más y os dejo con el capítulo, espero que no me matéis por este capi, no me gusta mucho pero es lo único que he conseguido hacer... Espero que me deis opinión tanto positiva como negativa. Y ahora sí, os dejo con el capi :)
_______________________________

*Narrador*
El día siguiente pasó sin mucho cambio, María José hacía su visita diaria a David, María apoyaba a Blas como si la vida se la fuera en ello, Álvaro y Samira celebraron su último día de vacaciones con una cena romántica a la luz de las velas, Lucía, la hermana de David, deseaba poder ver a su hermano pero eso no fue posible por este día tampoco y Dani y Carlos “los desaparecidos”… no se sabía de ellos.
Al día siguiente…
Por la mañana, el Dr. Galván estuvo hablando con María José, ya que era la enfermera encargada de cuidar a David. La dijo que David mejoraba por segundos, que dijera a otra persona, la que ella quisiera, que podía pasar a ver a David.
María José salió de la consulta del Dr. Galván y se dirigió a la sala de espera donde se encontraban los demás.
María José: Chicos, el Dr. Galván me ha dicho que David está algo mejor y que sólo una persona puede pasar a verle. Poneos de acuerdo sobre quien va a ser esa persona, voy a preparar la bata y la mascarilla y todo para el que vaya a pasar.-Se fue a prepararlo todo para darles tiempo a decidir quién iba a ser el/la que entrase-.
Álvaro: A mí me gustaría mucho entrar pero yo creo que debe ser Lucía la que entre, ya que es su hermana.
Blas: Tienes razón, bro. Ella debe ser la que entre.
Samira: Sabia decisión.
María: Hazle ver a David que le queremos mucho y que nos hace falta.
Lucía: Muchas gracias, chicos. –Dijo mientras se secaba las lágrimas que no podía contener-. Necesito ver a mi hermano.
Blas se acercó a Lucía y la abrazó, los demás le imitaron y se fundieron en un cálido abrazo grupal.
Al momento María José llegó y Lucía la dijo que iba a ser ella la que pasase a ver a David. Se dirigieron a la habitación en la que Lucía se iba a cambiar, se cambió y pusieron rumbo a la habitación de David.
Cuando Lucía entró, la impresionó mucho ver a su hermano tan pálido.
*Narra Lucía*
Fui a ponerme la bata, la mascarilla y todo lo necesario, fuimos a la habitación de David y entramos.
Le vi ahí en la cama, inmóvil, pálido como la pared, no parecía él. No, definitivamente estaba muy cambiado.
Me acerqué a la cama, le cogí la mano.
Lucía: ¿me puede escuchar?
María José: yo creo que sí, yo le he estado hablando durante todos estos días. Cabe la posibilidad de que no nos escuche pero por intentarlo no se pierde nada.-Después de esto, empecé a hablarle-.
Lucía: Te echo mucho de menos. Necesito de nuestras peleas, nuestras risas, poder abrazarte cuando estoy mal y sentir que todo está bien. Escucharte cantar y reír a la vez, y decirte todo lo que te quiero y que me respondas con un abrazo de oso.-Solté una pequeña sonrisa-. Necesito que abras los ojos y que todo vuelva a ser como antes.
María José: Te dejo sola con él para que estés más tranquila. Si necesitas algo, estaré fuera.
Lucía: Gracias.
María José salió de la habitación dejándome sola. Empecé a cantarle su canción “Querer es poder”.

Vives dirigiendo tu destino 
hacia un mundo que no es compartido.
Vives escribiendo tu destino 
con tinta negra en un mar de sacrificios.
Anhelas el momento de pensar 
que todo ha terminado, anhelas una oportunidad
que pueda hacer tu sueño realidad
y no quedarte en el intento de poderlo alcanzar.

Intentando abrir cerraduras que nos impiden día a día
conseguir ser alguien en esta puta vida.
Destrozando los muros que anteponen nuestras fuerzas
y nos dejan caer cuando se acaban las estrellas.
Andando sobre un suelo que parece derretirse 
hundiendo nuestras mentes en el fango del deseo.
Viviendo un viejo amor por un momento, 
elevando nuestro anhelo muerte al séptimo cielo.
Miro un reloj que da vueltas
siento que el alma revienta.

Si querer es poder yo llegare,
si querer es poder sé que podre,
no me rendiré aquí estaré tarde o temprano;
mi sueño cumpliré.
No pienses que no vas a llegar
si querer es poder a donde quieras irás.
Imaginando un mundo sobrenatural
tus sueños pueden hacerse realidad.
No pienses que te caerás,
simplemente imagina en tu mente un lugar;
donde todo lo material será artificial
tus sueños pueden hacerse realidad
(Quien es la gente para medir 
donde puedes llegar) Ohhh
Tu sueño puede hacerse real
No pienses que te vas a caer
¡¡¡¡¡Querer es poder!!!!!

No pude evitar que las lágrimas corrieran por mis mejillas, como si se tratasen de gotas de agua haciendo carreras cuando hay lluvia.
Decidí salir de la habitación. Fui hacia donde estaba María José y fuimos a quitarnos las batas y todos los artilugios que llevábamos.
*Narrador*
Lucía cantó esa canción que David había compuesto con mucho sentimiento, ese sentimiento que hizo que algunas lágrimas salieran de sus ojos.
Ella se fue un poco disgustada de la habitación de su hermano porque no notaba ninguna mejoría, lo que ella no sabía es que David empezó a mover los dedos de la mano derecha cuando Lucía se disponía a salir de la habitación.
Los demás permanecían en la sala de espera, anhelando una buena noticia acerca del estado del chico.

*Narra Dani*
No puedo más, necesito hablar con ella porque si no lo hago siento que me voy a enloquecer. Cogí mi móvil y la llamé.
María José: Dani, ¿dónde estás? Estamos muy preocupados por ti.
Dani: ¿de verdad estás preocupada por mí?
María José: Claro que sí, ¿cómo estás? ¿Dónde estás?
Dani: No me hagas tantas preguntas, morena, que no las puedo responder todas.
María José: No me llames así.-Me dijo elevando la voz, se ve que llamarla así la enfada-.
Dani: ¿dónde estoy? Eso da igual, ¿cómo estoy? Bien, con ganas de verte…
María José: Podemos vernos donde quieras, te considero mi amigo y quiero verte bien y aunque me digas que estás bien, yo sé que no. Si estuvieras bien, estarías aquí en el hospital, al lado de los demás.
Dani: Lo siento, pero yo no te veo como una amiga, te veo como algo más y lo sabes y, además…
María José: ¿además qué?
Dani: Me muero por besarte.-Se produjo un silencio arrollador por parte de los dos, ninguno se atrevía a romperlo…-.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Capítulo 19

*Narra María José*
Entré en la habitación en la que estaba David y lo primero que hice fue mirar hacia la cama y ahí le vi, con muchos cables, tubos y aparatos. Me vine abajo y empecé a llorar. Para llegar al lado suyo, tuve que apartar el plástico que había alrededor de la cama y de todos los aparatos, lo aparté y entré. Me puse al lado de la cama, mirándole, estaba muy pálido, no parecía él. Se me partía el corazón verle así y ahí. Decidí hablarle:
María José: No sé si me escuchas, bueno sí lo sé, seguro que sí me escuchas. Yo sé que parte de la culpa de que estés aquí, en esta cama, en coma y que tu vida penda de un hilo es mía. No puedo verte así, me está matando. Necesito que abras los ojos, que me mires, que me hables… aunque sea para discutir, pero necesito que estés bien. –Me cayó una lágrima-. Tienes que luchar, por tu madre, por tu hermana, por los chicos, por ti, por mi…-comencé a llorar más fuerte, no podía aguantarme las ganas, ya no, después de tantos días no, además ahora no vería nadie-. Necesito que despiertes y que te levantes de esta maldita cama, necesito ver tu sonrisa, escuchar tu voz, necesito que me mires y me hagas sentir especial como solo tú sabes. Sé que soy muy egoísta diciéndote todo esto, pero yo solo quiero que estés bien y que sonrías aunque yo no esté a tu lado.-Me senté en el suelo y empecé a llorar más fuerte, tan fuerte que me escucharon desde fuera de la habitación.
El Dr.Galván entró y me dijo que David me estaba escuchando y que no era bueno que me escuchase llorar así, que podría influir en su recuperación. Decidí salir fuera, ya que comprendí que tenía razón y que era lo mejor.
Durante los cuatro días siguientes, hice mi visita a David, para comprobar que seguía bien… o por lo menos igual.

*Narra Samira*
Estos días con Álvaro están siendo increíbles, después de lo que pasó, lo hablamos y ya se quitó la tensión que había entre nosotros. Estar con Álvaro así, sin nadie que nos moleste y teniéndole para mi sola es genial.

*Narra Álvaro*
Samira está tumbada boca abajo en la cama, está pensativa, algo la pasa aunque no me lo diga. Estos días están siendo geniales, increíbles, perfectos porque estoy con ella, la chica perfecta para mí. Me tumbé en la cama a su lado.
Álvaro: -La acaricio el brazo, haciendo que me mire-. ¿Qué te pasa? Estás muy ausente.
Samira: Estoy pensando en lo feliz que soy contigo.-Me besó y sonreí-.
Álvaro: Estos días a tu lado están siendo los mejores de mi vida, nunca los olvidaré.
Samira: Yo tampoco los olvidaré, son como un sueño.-La abracé y ella apoyó su cabeza en mi pecho, adoraba estar así con ella-. ¿Habrá alguna noticia de David?
Álvaro: Supongo que no, si la hubiese nos habrían llamado. Pero de todas formas voy a llamar, hace días que no les llamamos.
*Conversación*
Blas: Hola hermano. ¿Qué tal las vacaciones?
Álvaro: Hola, genial, serán difíciles de olvidar.
Blas: Me alegro.
Álvaro: Oye, ¿cómo está David?
Blas: Sigue igual, María José le está atendiendo.
Álvaro: ¿María José? ¿La prima de Samira?-Dijo algo desconcertado.
Blas: Sí, resulta que es enfermera.
Álvaro: ¿enfermera?-mira a Samira y ésta asiente-. ¿Entonces no hay mejoría?
Blas: No, todo está igual. Solo que ahora sabemos que está en buenas manos.
Álvaro: Sí, tienes razón. ¿Y los demás?
Blas: Dani… está desaparecido. No le hemos visto desde aquel día…, Carlos está muy raro, hace días que no aparece por el hospital, María está aquí conmigo, sin moverse ni un segundo, no sé qué haría si ella no estuviese aquí…-se produjo un silencio que enseguida Álvaro rompió-.
Álvaro: Lo de Dani supongo que será normal, se siente culpable de lo que pasó. Carlos sabes que está loco, no me sorprende. Y respecto a María, cuídala porque te está apoyando muchísimo y eso es porque de verdad te quiere. No la pierdas porque perderías un gran tesoro.
Blas: Gracias hermano. La cuidaré.
Álvaro: Ahora te dejo. Ya hablaremos mañana.
Blas: Adiós.
*Fin conversación*

Álvaro: ¿Por qué no me habías dicho que tu prima es enfermera?
Samira: Porque no ha salido el tema.
Álvaro: También.-Nos echamos a reír los dos-. Mañana volvemos, así que habrá que aprovechar el día, ya que es el último.
Samira: Tienes razón, ¿qué planes tienes?
*Narra Carlos*
Estos días lejos del hospital, lejos de lo que es mi vida actual me ha hecho bien. He ido de pub en pub, emborrachándome, acostándome con una y con otra, sin importarme nada. Esto es lo bueno de vivir la vida y no tener ataduras.
*Narra Dani*
Tenía ganas de saber cómo estaba David, pero no me atrevía a llamar, no después de cómo me habló Carlos, estaba muy cabreado. Sé que me pasé, que todo lo que le está pasando a David es culpa mía, pero no es para que me trate así.
No sé ni los días que han pasado desde aquello, solo sé que estos días he estado yendo al bar, y seguir consumiendo es lo que me hace estar bien, solo cuando lo hago, me siento menos mierda, y… me olvido de todo y de todos.

No sé nada de mis hermanos, ni de las chicas, ni de… ¡no! ¿Por qué me tengo que acordar de ella? Es la chica de mi hermano, es la chica de David. No tenía ni tengo derecho a meterme entre ellos, pero ¿y si ella es la chica de mi vida? ¡Daniel, qué estás diciendo!  Ella está prohibida para ti. ¡Entiéndelo! Ahora mismo estoy eufórico, me siento libre, libre como el viento. –En cuestión de segundos su ánimo cambió-. ¿Me estaré enamorando de ella? No, no puede ser. Eso sería fatal, saber que es de otro me mata, pero me muero por un beso suyo, me muero por abrazarla, me muero por… sentirla mía. En estos días, lo que he hecho es coger mi moto, ir a doscientos por hora, dando bandazos por la vida, porque no quiero darme cuenta de lo que pasa a mi alrededor, para no darme cuenta de lo mierda que soy. Pero me gusta vivir así, sin preocuparme por nada ni por nadie, únicamente por lo que quiera en ese momento. Y lo que quiero es… besarla.

lunes, 4 de noviembre de 2013

Capítulo 18

*Narra Blas*
Me armé de valor y llame a la madre de David.-Ring, ring-. No tardó nada en cogerlo.
Matilde (madre de David): Hola Blas, ¿qué tal estáis?
Blas: Verás, no sé muy bien como decirte esto…
Matilde: ¿Qué pasa Blas? Te noto triste.
Blas: Es que no sé cómo decírtelo… verás, ¿estás sola? Tengo miedo de tu reacción.
Matilde: No, no estoy sola. Lucía está conmigo. Dime qué es lo que pasa.
Blas: David ha tenido un accidente…
Matilde: Dime que mi hijo está bien, porque está bien ¿verdad?
Blas: Está en coma, los médicos no saben qué va a pasar –hace una pausa- no saben si se salvará. -Un silencio arrollador invade el otro lado de la línea-. ¿Te encuentras bien? –Que pregunta más tonta de mi parte-.
Matilde: ¿cómo voy a estar bien si me acabas de decir que mi hijo está en coma y no se sabe si se va a morir? –Empiezan a oírse sollozos pero parece que no solo es de Matilde, Lucía también está llorando-. Ahora salimos para allá. –Inmediatamente colgó-.

Ahora solo queda esperar y ver si se producen mejorías en el estado de mi hermano…

María: Amor, ¿qué te ha dicho la madre de David? –Me agarró la mano-.
Blas: La ha afectado mucho la noticia. Me ha dicho que viene para acá, junto con la hermana de David.


*Narra Carlos*
Yo ya no podía más con la tensión que había en el ambiente. Blas cada vez estaba más preocupado aunque intentaba disimularlo, tanto por el estado de David, como por la pronta llegada de la familia de David, la desaparición de Dani… que aunque sabíamos que estaba bien no sabíamos exactamente donde estaba. Decidí irme a dar una vuelta, cambiar por un rato de ambiente.


*Narra Blas*
Pasaban las horas y no había noticias. Parecía que el tiempo no pasaba. Vimos entrar a unas mujeres casi corriendo al hospital, eran la madre y la hermana de David. Se nos acercaron rápido y nos preguntaron que si había alguna noticia nueva, yo simplemente negué con la cabeza. Se sentaron y siguieron pasando las horas. Nadie nos decía nada, no había noticias, Carlos se había ido del hospital, sólo estábamos María José que parecía ajena a todo, como si esto no fuese con ella y María… que voy a decir de María, ella no se ha separado de mí ni un segundo, está ahí apoyándome incondicionalmente. Ahora, en momentos como este, me doy cuenta de que mi elección fue la correcta y que no me arrepentiré nunca de haberla elegido como la persona con quien compartir mi vida.


*Narra María José*
Así pasaban los días y nadie decía nada… ya habían pasado cuatro días desde que pasó el accidente, David no presentaba ninguna mejoría, su madre se tuvo que volver a Granada ya que su estado iba a cada segundo que pasaba en decadencia brutal. Dani no daba señales de vida, era como si se le hubiese tragado la tierra. Carlos estaba muy raro, como si ya no fuese el mismo. Y de Álvaro y Samira no sabíamos nada desde hacía dos días. Toda esta situación me superaba, mi estado de culpabilidad era tal que ni siquiera me había parado a pensar que era enfermera y que, como tal, tal vez podría averiguar algo más o simplemente poder entrar a verle ya que en estos días que han pasado no nos lo han permitido.
Me levanté y empecé a pasearme de un lado para otro, con esto hice que Blas se pusiese muy nervioso.

Blas: ¿Qué te pasa? ¿Por qué no paras quieta?
María José: ¿vosotros creéis que si enseño mi acreditación como enfermera me dejarán pasar a ver a David o conseguir averiguar algo más sobre su estado? –Dije dirigiéndome a todos.
Carlos: ¿eres enfermera? –Asentí- me estás diciendo que eres enfermera, que posiblemente podrías haber averiguado algo más sobre el estado de MI hermano –dijo recalcando el MI- y que sin embargo te has quedado ahí sentada –dijo señalando el banco- y llorando…-dijo muy pero muy enfadado-.
María: No creo que con ponerte así con ella arreglemos nada. Esa puede ser la única manera de averiguar algo sobre David. ¿No te das cuenta?
Carlos: Sí, tal vez tengas razón.-Dijo algo más tranquilo-.

No sé cómo se me pudo olvidar que yo era enfermera… supongo que por la tensión del momento, pero nada lo justifica. Fui a averiguar sobre el estado de David, me pidieron mi acreditación y la enseñé. Me dieron una plaquita en la que ponía mi nombre e informaba de que era personal acreditado. Me dejaron pasar a ver a David. Antes de pasar decidí ir a contárselo a los demás.

María José: Gracias a mi acreditación, me dejan pasar a ver a David. He preguntado que si podíais pasar y me han dicho que no, que ni los familiares podían pasar, que el estado de David era muy delicado y que no sabían cómo aguantaba tanto.
Carlos: Que puedas pasar tú, por un lado es un consuelo, así sabremos algo más sobre su estado.
Blas: Si David, aunque está muy delicado, está ahí aferrándose a la vida es porque tiene motivos para vivir, para seguir con nosotros, para no darse por vencido, para luchar –se le escapó una lágrima-.
María: No lo dudes más y entra a verle, sabes que lo estás deseando –me dijo mientras me empujaba para que me alejase y fuese a ver a David-.

Me dirigí a ponerme la ropa adecuada para entrar. Me tuve que poner guantes y mascarilla, ya que me dijeron que la habitación en la que se encontraba David estaba esterilizada y por tanto, usar mascarilla y guantes era obligatorio.

Entré en la habitación en la que estaba David y…

sábado, 2 de noviembre de 2013

Capítulo 17

Pido disculpas por haber tardado tanto en subir capítulo, tuve problemas de gestión de la novela y también falta de inspiración y de ideas.
Ayer me vino la inspiración a las dos de la mañana y nada me puse a escribir y me salió este capítulo y el siguiente, la verdad es que no tardé nada en escribirlos, no sé qué os parecerán. Espero opiniones, tanto positivas, como negativas. Solo pido que seáis sinceras ante todo.
Espero que os guste y que comentéis tanto en el blog, como por twitter o whatsapp.
Agradecer a todas esas personas que me preguntaban que si iba a seguir escribiendo o que si había dejado la novela.
Agradecer, especialmente, a @CarmenPastelita ya que ha sido una de las personas que me ha preguntado que cuando iba a subir el siguiente capítulo y también agradecerla que, aunque no la conozca en persona, ha estado ahí y me ha sacado millones de sonrisas con un solo “se te echaba de menos” o “cuanto tiempo”. Decir que ella ha sido una de las personas que me ha motivado a seguir escribiendo y a no dejar la novela sin terminar. Y sólo puedo decir que es una chica increíble, muy maja y espero poder decir algún día “me alegro de haberla conocido”.
Y bueno, ya no me enrollo más y os dejo con el capítulo, espero que os guste y espero opiniones.
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*Narra Samira*
Acabamos de llegar al aeropuerto, el silencio entre Álvaro y yo es muy incómodo. Yo no puedo hablar con él después de lo que ha pasado en el ascensor, no sé cómo reaccionar, no sé qué decir ni qué hacer y supongo que él se sentirá igual que yo. Álvaro pone las maletas en la cinta y no se presenta ningún problema.
Decido llamar a mi prima a ver si hay alguna novedad sobre David, aunque supongo que si las hubiese nos habrían llamado.
Samira: Álvaro, voy a llamar a mi prima a ver si hay novedades sobre David. –Hablándole hago que salga de sus pensamientos.
Álvaro: Está bien, llámala, espero que haya buenas noticias. –dice distante-.
Saco mi móvil del bolsillo y me dispongo a llamarla, espero, al igual que Álvaro, que las noticias sean buenas.
*Narra María José*
El médico le ha dicho a Blas que le han quitado la respiración artificial a David, eso es una gran noticia. Esto quiere decir que David se recupera rápido ya que lleva pocas horas en coma. Mi móvil empieza a sonar, haciendo que salga de mis pensamientos. Lo miro y veo que es mi prima, rápidamente lo cojo.
María José: Hola guapa, ¿dónde estás? ¿Ya habéis cogido el avión?
Samira: Hola, estoy en el aeropuerto y no, todavía no hemos cogido el avión, nos quedan unos veinte minutos. Oye, ¿algo nuevo sobre David?- Álvaro está atento escuchando y viendo las reacciones que tengo a lo que mi prima me dice-.
María José: Blas ha estado hablando con el médico y le han dicho que ya le han quitado la respiración artificial.
Samira: ¿Le han quitado la respiración artificial? Eso es una muy buena noticia.- Dice sonriendo al igual que Álvaro-.
María José: Sí, es genial. ¿Y Álvaro?
Samira: Está aquí a mi lado, está un poco más contento con la noticia que nos has dado. Oye, tengo que colgar ya, vamos a coger el avión. Cuidaros mucho y mantenednos informados sobre lo que pase con David, por favor.
María José: Claro que sí, así lo haré. Disfrutad mucho del viaje y sobre todo tened cuidado.
Samira: Lo tendremos, no te preocupes. Te quiero.
Maria José: Yo también te quiero.- Seguidamente colgué-.
*Narra Samira*
Anunciaron nuestro vuelo asique nos pusimos en marcha ya que si nos retrasábamos más no llegaríamos a tiempo y el avión se iría sin nosotros. Entregamos los billetes a la azafata, comprobó que todo estaba correcto y subimos al avión. Por fin estamos en el avión, rumbo a… un lugar que se asemeja mucho al paraíso, un lugar donde podré sentirme libre, sin ataduras, lejos de todo lo relacionado con mi vida actual, en definitiva, un cambio radical que solo durará unos días…
*Narra María José*
Les conté a los chicos la conversación que había tenido con Samira, todos estuvieron de acuerdo conmigo en cuanto al tema de que mi prima y Álvaro tenían que disfrutar de esas vacaciones que tan merecidas tenían.
Pasó un rato, nadie hablaba, todos estaban sumergidos en sus pensamientos. Decidí romper el silencio.
Maria José: Deberíamos avisar a la familia de David ¿no?, es justo que estén aquí.
Carlos: Sí, deberían enterarse del estado de David.
Blas: ¿Quién los llama? –dijo dubitativo-.
Carlos: O tú o yo.
María: Blas, cariño, creo que deberías llamarles tú, a fin de cuentas eres el que ha estado hablando con el médico y eres el que más al día está de la evolución de David, aunque nos hayas contado lo que te ha dicho el médico.
Carlos: Creo que María tiene razón.
María José: Yo opino igual que Carlos.
*Narra Blas*
Era un silencio incómodo hasta que María José le interrumpió diciendo que deberíamos avisar a los familiares de David. La verdad es que ella tenía razón, pero era un tema que me aterraba. ¿Cómo se le dice a una madre que su hijo está en coma y que no sabemos si se salvará?