miércoles, 30 de julio de 2014

Capítulo 6 (ST)

En el capítulo anterior…
Narra María José
Raquel: Te espero mañana a las 10:30 en el bar ………………….
-¿Para qué? ¿Qué va a pasar allí?
Raquel: Tendrás que ir para averiguarlo.
-No faltaré.
Raquel: eso espero.
----------------

Colgué.
María: ¿No faltaré? ¿Qué significa eso?
-Nada.
Paula: ¿Cómo que nada? ¿Has quedado con esa bruja?
-Sí. Estoy cansada de huir. Se acabó.
Samira: Si no te conociera también pensaría que…
-No lo digas.
La miré y salí de aquel salón. Tenía que estar lejos de David. Las ganas de abrazarlo y besarlo me superan. Siento que ya no puedo más, estoy cansada de ser fuerte. No sirve para nada.
Quiero volver a despertar y que sea lo primero que vea, despertarle con besos y que tiemble cada milímetro de mi piel con su sonrisa.

Al día siguiente…
Suena el despertador, son las 9 de la mañana. Si quiero llegar puntual tengo que levantarme ya. Me levanto, decido poner música, tras pensar varios minutos decido poner “Quiero ser feliz” de Melendi, tras esta sonarán cualquiera de las demás canciones que tengo en el móvil, y me voy hacia la ducha. A las 9:30 salgo envuelta en una toalla y voy hacia el armario para decidir que ropa me pondré. A los diez minutos ya lo sé, tampoco hace falta arreglarme mucho… Me visto, apago la música y bajo. Cuando salgo de mi habitación oigo voces y risas que vienen del salón, voy hacia allí y están todos desayunando entre risas y alguna que otra tontería de Carlos.
-Buenos días.
Carlos: Buenos días para quien lo sean porque vaya cara traes.
-No he dormido bien, eso es todo.
Paula: ¿Estás bien?
-De lujo.-digo irónicamente.
Samira: ¿Quieres que te acompañe?
-No.
Samira: ¿Segura?
-Sí.
Paula: ¿En qué quedamos?-comienza a reír.
-Voy sola, no necesito guardaespaldas. Estaré bien.
María: Luego nos cuentas.
-¿Vais a comer aquí?
Carlos: Si cocinas tú, yo me apunto.
Todos ríen.
-Vale, vale. Ya cocino yo.
Álvaro: Entonces no nos moveremos de aquí.
Blas: Te esperamos y así nos cuentas.
Carlos: Si os agarráis de los pelos, pide a alguien que lo grabe, por favor.
-Lo tendré en cuenta.- Digo riendo y saliendo del salón.
Samira: ¿Dónde vas?
-A desayunar y luego me voy.

Fui a la cocina a desayunar, necesitaba mentalizarme de que iba a tener a Raquel enfrente, de que íbamos a hablar civilizadamente y que todo iba a salir bien. Entre pensamiento y pensamiento decidí mirar la hora en el móvil y eran las 10:13, si no me daba prisa iba a llegar tarde. Fui al salón y estaban todos sentados en los sofás.
-Me voy ya. Adiós.
María: Suerte.
Paula: Si hay que matar a alguien, avísame que te ayudo.
Samira: A mí también, así me quitó el estrés.
Empecé a reír. Salí de la casa y fui hacia mi coche, arranqué y puse rumbo al bar en el que había quedado con Raquel.

*Narra Blas*
Después de que María José saliera de la casa, miré varias veces a David y le veía muy pensativo.
-David, ¿estás bien?
David: No, estoy preocupado.
Álvaro: ¿Por qué?
David: No me fío de Raquel, pueda hacerla daño.-dijo casi sin voz.
Carlos: ¿Y por qué no la seguimos?
Todos nos quedamos callados.
Dani: ¿Para qué?
Carlos: Si Raquel la hace algo aparecemos y lo impedimos y si no solamente observamos.
Samira: Buena idea. Venga vamos o la perderemos de vista.
Todos salimos corriendo hacia el Auryncar. No puedo creer como nos metimos todos si solo hay 5 plazas… Dani conducía, salimos de la casa y no veíamos su coche por ningún lado, a lo lejos le vimos y aceleró. Llegamos al bar a la par que ella pero decidimos aparcar más atrás para que no notara nuestra presencia.

*Narra María José*
Llegué, aparqué, me bajé del coche y entré en el bar. A lo lejos la vi, estaba sola, sentada en una mesa y bebiendo de un vaso, supongo que sería un café. Me acerqué a la mesa en la que estaba.
-Hola.
Raquel: Te estaba esperando.
-¿Qué quieres?
Raquel: Decirte que te alejes de David, que él y yo vamos a formar una familia junto al bebé que viene en camino.
-Cuando demuestres que de verdad estás embarazada lo haré.
Raquel: ¿Me estás llamando mentirosa?
-No, simplemente no te creo.
Raquel: Si no te alejas de David…-la interrumpí.
-¿Qué? ¿Qué vas a hacer? Ehh
Por su reacción, ella no esperaba que yo la plantase cara.
-No me voy a alejar de David, ¿Sabes por qué? Porque le quiero más que a mi vida, porque sin él mi vida no vale nada, y porque una arpía como tú no va a joder nuestra relación. ¿Pensabas que lo habías conseguido? Pues estás muy equivocada. Tienes que hacer algo más que decir que estás esperando un hijo de David.
Raquel: ¿Qué quieres decir con eso?
-Que voy a seguir con David le pese a quien le pese, aunque todo el mundo se confabule en contra nuestra, yo estaré con él.

*Narra David*
Estaba observando la escena, las dos sentadas en una mesa aparentemente hablando pero yo sé que están discutiendo. Estaba observando como María José se enfadaba y levantaba la voz. Al momento, se levantó de la mesa supongo que por culpa del enfado que tenía y escuché algo que pensé que no iba a escuchar nunca.
-No me voy a alejar de David, ¿Sabes por qué? Porque le quiero más que a mi vida, porque sin él mi vida no vale nada, y porque una arpía como tú no va a joder nuestra relación. ¿Pensabas que lo habías conseguido? Pues estás muy equivocada. Tienes que hacer algo más que decir que estás esperando un hijo de David.
Nuestra relación… ¡Qué bien suena! Pensé que la había perdido pero no, seguirá siendo mía. Me sacó de mis pensamientos un ruido, Raquel se había levantado tirando la silla en la que estaba sentada y saliendo por la puerta del bar dando un portazo.
Ahí a unos cuantos metros está la chica de la que estoy enamorado. Me levanté de la mesa dejando a todos ahí, me acerqué a ella y la abracé por detrás.
-Necesitaba escuchar esas palabras.
María José: ¿David?
-Te quiero.
María José: ¿Lo has escuchado?
-Sí, pensé que nunca te escucharía diciendo que me quieres.
María José: Claro que te quiero y siempre lo haré. Si hubiese seguido un segundo más sin ti hubiese enloquecido.
-Te quiero.

La besé con todas mis ganas, necesitaba sentir sus labios pegados a los míos, abrazarla y sentirla cerca. Escuché unos aplausos y silbidos, eran los chicos. En medio del beso comenzó a reír, echaba de menos verla así y el brillo de sus ojos. La echaba de menos a ella, a mi princesa. 

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