En el capítulo anterior…
Narra María
José
Raquel: Te
espero mañana a las 10:30 en el bar ………………….
-¿Para qué? ¿Qué
va a pasar allí?
Raquel:
Tendrás que ir para averiguarlo.
-No faltaré.
Raquel: eso
espero.
----------------
Colgué.
María: ¿No
faltaré? ¿Qué significa eso?
-Nada.
Paula: ¿Cómo
que nada? ¿Has quedado con esa bruja?
-Sí. Estoy
cansada de huir. Se acabó.
Samira: Si no
te conociera también pensaría que…
-No lo digas.
La miré y salí
de aquel salón. Tenía que estar lejos de David. Las ganas de abrazarlo y
besarlo me superan. Siento que ya no puedo más, estoy cansada de ser fuerte. No
sirve para nada.
Quiero volver
a despertar y que sea lo primero que vea, despertarle con besos y que tiemble
cada milímetro de mi piel con su sonrisa.
Al día siguiente…
Suena el
despertador, son las 9 de la mañana. Si quiero llegar puntual tengo que
levantarme ya. Me levanto, decido poner música, tras pensar varios minutos
decido poner “Quiero ser feliz” de Melendi, tras esta sonarán cualquiera de las
demás canciones que tengo en el móvil, y me voy hacia la ducha. A las 9:30
salgo envuelta en una toalla y voy hacia el armario para decidir que ropa me
pondré. A los diez minutos ya lo sé, tampoco hace falta arreglarme mucho… Me
visto, apago la música y bajo. Cuando salgo de mi habitación oigo voces y risas
que vienen del salón, voy hacia allí y están todos desayunando entre risas y
alguna que otra tontería de Carlos.
-Buenos días.
Carlos: Buenos
días para quien lo sean porque vaya cara traes.
-No he dormido
bien, eso es todo.
Paula: ¿Estás
bien?
-De lujo.-digo
irónicamente.
Samira:
¿Quieres que te acompañe?
-No.
Samira:
¿Segura?
-Sí.
Paula: ¿En qué
quedamos?-comienza a reír.
-Voy sola, no
necesito guardaespaldas. Estaré bien.
María: Luego
nos cuentas.
-¿Vais a comer
aquí?
Carlos: Si
cocinas tú, yo me apunto.
Todos ríen.
-Vale, vale. Ya
cocino yo.
Álvaro:
Entonces no nos moveremos de aquí.
Blas: Te
esperamos y así nos cuentas.
Carlos: Si os
agarráis de los pelos, pide a alguien que lo grabe, por favor.
-Lo tendré en
cuenta.- Digo riendo y saliendo del salón.
Samira: ¿Dónde
vas?
-A desayunar y
luego me voy.
Fui a la
cocina a desayunar, necesitaba mentalizarme de que iba a tener a Raquel enfrente,
de que íbamos a hablar civilizadamente y que todo iba a salir bien. Entre
pensamiento y pensamiento decidí mirar la hora en el móvil y eran las 10:13, si
no me daba prisa iba a llegar tarde. Fui al salón y estaban todos sentados en
los sofás.
-Me voy ya.
Adiós.
María: Suerte.
Paula: Si hay
que matar a alguien, avísame que te ayudo.
Samira: A mí
también, así me quitó el estrés.
Empecé a reír.
Salí de la casa y fui hacia mi coche, arranqué y puse rumbo al bar en el que
había quedado con Raquel.
*Narra Blas*
Después de que
María José saliera de la casa, miré varias veces a David y le veía muy
pensativo.
-David, ¿estás
bien?
David: No,
estoy preocupado.
Álvaro: ¿Por
qué?
David: No me
fío de Raquel, pueda hacerla daño.-dijo casi sin voz.
Carlos: ¿Y por
qué no la seguimos?
Todos nos
quedamos callados.
Dani: ¿Para qué?
Carlos: Si Raquel
la hace algo aparecemos y lo impedimos y si no solamente observamos.
Samira: Buena
idea. Venga vamos o la perderemos de vista.
Todos salimos
corriendo hacia el Auryncar. No puedo creer como nos metimos todos si solo hay
5 plazas… Dani conducía, salimos de la casa y no veíamos su coche por ningún
lado, a lo lejos le vimos y aceleró. Llegamos al bar a la par que ella pero
decidimos aparcar más atrás para que no notara nuestra presencia.
*Narra María
José*
Llegué,
aparqué, me bajé del coche y entré en el bar. A lo lejos la vi, estaba sola,
sentada en una mesa y bebiendo de un vaso, supongo que sería un café. Me
acerqué a la mesa en la que estaba.
-Hola.
Raquel: Te
estaba esperando.
-¿Qué quieres?
Raquel:
Decirte que te alejes de David, que él y yo vamos a formar una familia junto al
bebé que viene en camino.
-Cuando
demuestres que de verdad estás embarazada lo haré.
Raquel: ¿Me
estás llamando mentirosa?
-No, simplemente
no te creo.
Raquel: Si no
te alejas de David…-la interrumpí.
-¿Qué? ¿Qué
vas a hacer? Ehh
Por su
reacción, ella no esperaba que yo la plantase cara.
-No me voy a
alejar de David, ¿Sabes por qué? Porque le quiero más que a mi vida, porque sin
él mi vida no vale nada, y porque una arpía como tú no va a joder nuestra
relación. ¿Pensabas que lo habías conseguido? Pues estás muy equivocada. Tienes
que hacer algo más que decir que estás esperando un hijo de David.
Raquel: ¿Qué
quieres decir con eso?
-Que voy a
seguir con David le pese a quien le pese, aunque todo el mundo se confabule en
contra nuestra, yo estaré con él.
*Narra David*
Estaba
observando la escena, las dos sentadas en una mesa aparentemente hablando pero
yo sé que están discutiendo. Estaba observando como María José se enfadaba y
levantaba la voz. Al momento, se levantó de la mesa supongo que por culpa del
enfado que tenía y escuché algo que pensé que no iba a escuchar nunca.
-No me voy a
alejar de David, ¿Sabes por qué? Porque le quiero más que a mi vida, porque sin
él mi vida no vale nada, y porque una arpía como tú no va a joder nuestra
relación. ¿Pensabas que lo habías conseguido? Pues estás muy equivocada. Tienes
que hacer algo más que decir que estás esperando un hijo de David.
Nuestra
relación… ¡Qué bien suena! Pensé que la había perdido pero no, seguirá siendo
mía. Me sacó de mis pensamientos un ruido, Raquel se había levantado tirando la
silla en la que estaba sentada y saliendo por la puerta del bar dando un
portazo.
Ahí a unos cuantos
metros está la chica de la que estoy enamorado. Me levanté de la mesa dejando a
todos ahí, me acerqué a ella y la abracé por detrás.
-Necesitaba
escuchar esas palabras.
María José:
¿David?
-Te quiero.
María José:
¿Lo has escuchado?
-Sí, pensé que
nunca te escucharía diciendo que me quieres.
María José: Claro
que te quiero y siempre lo haré. Si hubiese seguido un segundo más sin ti
hubiese enloquecido.
-Te quiero.
La besé con
todas mis ganas, necesitaba sentir sus labios pegados a los míos, abrazarla y
sentirla cerca. Escuché unos aplausos y silbidos, eran los chicos. En medio del
beso comenzó a reír, echaba de menos verla así y el brillo de sus ojos. La
echaba de menos a ella, a mi princesa.