viernes, 4 de abril de 2014

Capítulo 2 (ST)

*Narrador*
Dicho esto salió de casa de Blas dando un portazo. Estaba decidida a irse lejos de ahí, necesitaba estar sola. Iba cruzando la carretera cuando un coche la golpeó haciendo que cayera al suelo. El conductor se asustó mucho y se bajó del coche para comprobar el estado de María José. Ella milagrosamente estaba bien, con un poco de barro por la cara y la ropa proveniente de la carretera o tal vez del coche.
X: ¿Estás bien?
María José: Sí, estoy bien.
X: ¿Quieres que te lleve al hospital?
María José: No, estoy bien. Sólo necesito irme lejos de aquí, lejos de todos.-dijo alterada. Después salió corriendo-.
El chico fue cuestionado por los viandantes sobre su estado, a lo que él contestaba que estaba bien.
Después de unos veinte minutos, ese chico no se dio por vencido y encontró a María José en un bar con un tequila en la mano.
X: Hola preciosa, al fin te encuentro.
María José: ¿Qué haces aquí?
X: Asegurarme de que esta preciosidad que tengo enfrente está bien. Soy Daniel, encantado. A todo esto, no me has dicho el tuyo…
María José: María José.-Se estrecharon la mano-.
Daniel: Me dejas invitarte a otro.-dijo señalando el vaso de tequila vacío que aún mantenía en su mano-.
María José: Como gustes.
El camarero sirvió dos tequilas, uno para cada uno.
María José: Debería haber aceptado que me llevaras al hospital y me hubiesen hecho una resonancia del cerebro para que me dijeses que le pasa.
Daniel: Yo diría que del corazón no del cerebro.

En casa de Blas…
Después de que María José saliera de la casa, todos se quedaron muy preocupados sobre su salida y sobre todo por el estado en el que se fue.
Samira: ¿Dónde creéis que puede haber ido mi prima?
Blas: En el estado en el que iba, puede haber ido a cualquier lado.
Carlos: ¿Por qué no vamos al bar de la esquina, nos tomamos algo e intentamos llamarla a ver si nos contesta?
Álvaro: Es buena idea, pero María tiene que descansar.
Blas: ¿A qué viene ahora tanta preocupación?
Carlos: Aquí huele a celos.
María: Cariño, Álvaro lo decía porque hoy no me he encontrado nada bien.
Blas: Sí, claro.
Álvaro: Blas, hermano, ella es tu novia, yo nunca haría algo así.
Samira: Más te vale.
María: Cariño, entre Álvaro y yo no hay nada.-dijo mirando a Blas y después besó sus labios.
David: yo que tú tendría cuidado, aquí da igual si somos hermanos o no.-le dijo a Blas-.
Dani: ¿me lo vas a echar en cara toda la vida?
David: te metiste con mi novia y si no hubiese tenido el accidente hubieseis llegado más lejos. De eso estoy seguro.
Lucía: ¿No decías que confiabas en ella?
David: Sí, en ella sí, pero en él no, enana.

*Narra Carlos*
Cada vez la situación entre David y Dani estaba peor. David estaba a la defensiva, no podía ni mirar a Dani sin que en su mirada hubiese algo de ¿odio? No sé si es odio, rencor, celos o era una mezcla de éstas.
Quise apartarme un poco de la discusión y no meterme en ella porque si no saldría mal parado.
Me senté en el sofá y me puse a pensar en cómo había sido mi vida en estos últimos meses, como vivía la vida antes, cada segundo sin pensar en el siguiente. Dedicando mi tiempo libre a salir por ahí, estar con una y con otra, olvidarme del grupo, de mis hermanos, de todo. Centrarme únicamente en vivir minuto a minuto, segundo a segundo sin importar nada, acostándome con una y al día siguiente no recordar su nombre si es que llegaba a saberlo y estar con otra y así un día sí y el otro también.
En esto se resumía mi vida cuando no estaba con el grupo, hasta el segundo que apareció ella, en aquella cafetería de hospital, derramando aquel café que hizo que nos conociéramos que a día de hoy fuéramos conocidos, algún día amigos y espero que algo más. ¿Qué estás diciendo rubiales? ¿Tú con novia? No, eso nadie se lo puede creer. Siempre he sido un espíritu libre, sin ataduras y no quería tenerlas pero ¿y si ella es la chica que podría hacer que sentara la cabeza?

*Narra Blas*
La tensión que hay entre David y Dani después de lo que pasó con María José es demasiado notable y si no se hace algo para remediarlo acabarán matándose…
-¿Podéis parar los dos? Parecéis críos.
David: No sabes lo que es ver a tu hermano besarse con la chica de la que estás enamorado. Por eso no puedes entenderme.-dijo mirándome-.
-No, no lo sé y espero no conocer esa sensación nunca.
Samira: No empecéis a discutir vosotros también.
Vi que Paula estaba alejada de nosotros, ausente. La di en el brazo a Samira, la miré y señalé a Paula.
Samira: ¿Paula, estás bien?
Paula: Estoy intentando a ver si tu prima me contesta la llamada pero no hay forma.

*Narra Paula*
La situación en la que estábamos estaba haciendo que los chicos se separaran. Estaban creando una distancia que si no empezaban a disminuir ahora terminaría por separarlos definitivamente y eso sería el fin del grupo.

Necesito hablar con María José para que me ayude con la rehabilitación de Dani, yo sola no puedo. Soy fuerte pero ante él soy vulnerable, me vuelvo frágil, indefensa. Él consigue bloquearme, paralizarme y esto, antes no me había pasado…

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