*Narrador*
Dicho esto
salió de casa de Blas dando un portazo. Estaba decidida a irse lejos de ahí,
necesitaba estar sola. Iba cruzando la carretera cuando un coche la golpeó
haciendo que cayera al suelo. El conductor se asustó mucho y se bajó del coche
para comprobar el estado de María José. Ella milagrosamente estaba bien, con un
poco de barro por la cara y la ropa proveniente de la carretera o tal vez del
coche.
X: ¿Estás
bien?
María José:
Sí, estoy bien.
X: ¿Quieres
que te lleve al hospital?
María José:
No, estoy bien. Sólo necesito irme lejos de aquí, lejos de todos.-dijo
alterada. Después salió corriendo-.
El chico fue
cuestionado por los viandantes sobre su estado, a lo que él contestaba que
estaba bien.
Después de
unos veinte minutos, ese chico no se dio por vencido y encontró a María José en
un bar con un tequila en la mano.
X: Hola preciosa,
al fin te encuentro.
María José:
¿Qué haces aquí?
X: Asegurarme
de que esta preciosidad que tengo enfrente está bien. Soy Daniel, encantado. A
todo esto, no me has dicho el tuyo…
María José:
María José.-Se estrecharon la mano-.
Daniel: Me
dejas invitarte a otro.-dijo señalando el vaso de tequila vacío que aún
mantenía en su mano-.
María José:
Como gustes.
El camarero
sirvió dos tequilas, uno para cada uno.
María José:
Debería haber aceptado que me llevaras al hospital y me hubiesen hecho una
resonancia del cerebro para que me dijeses que le pasa.
Daniel: Yo
diría que del corazón no del cerebro.
En casa de Blas…
Después de que
María José saliera de la casa, todos se quedaron muy preocupados sobre su
salida y sobre todo por el estado en el que se fue.
Samira: ¿Dónde
creéis que puede haber ido mi prima?
Blas: En el
estado en el que iba, puede haber ido a cualquier lado.
Carlos: ¿Por
qué no vamos al bar de la esquina, nos tomamos algo e intentamos llamarla a ver
si nos contesta?
Álvaro: Es
buena idea, pero María tiene que descansar.
Blas: ¿A qué
viene ahora tanta preocupación?
Carlos: Aquí
huele a celos.
María: Cariño,
Álvaro lo decía porque hoy no me he encontrado nada bien.
Blas: Sí,
claro.
Álvaro: Blas,
hermano, ella es tu novia, yo nunca haría algo así.
Samira: Más te
vale.
María: Cariño,
entre Álvaro y yo no hay nada.-dijo mirando a Blas y después besó sus labios.
David: yo que
tú tendría cuidado, aquí da igual si somos hermanos o no.-le dijo a Blas-.
Dani: ¿me lo
vas a echar en cara toda la vida?
David: te
metiste con mi novia y si no hubiese tenido el accidente hubieseis llegado más
lejos. De eso estoy seguro.
Lucía: ¿No
decías que confiabas en ella?
David: Sí, en
ella sí, pero en él no, enana.
*Narra Carlos*
Cada vez la
situación entre David y Dani estaba peor. David estaba a la defensiva, no podía
ni mirar a Dani sin que en su mirada hubiese algo de ¿odio? No sé si es odio,
rencor, celos o era una mezcla de éstas.
Quise
apartarme un poco de la discusión y no meterme en ella porque si no saldría mal
parado.
Me senté en el
sofá y me puse a pensar en cómo había sido mi vida en estos últimos meses, como
vivía la vida antes, cada segundo sin pensar en el siguiente. Dedicando mi
tiempo libre a salir por ahí, estar con una y con otra, olvidarme del grupo, de
mis hermanos, de todo. Centrarme únicamente en vivir minuto a minuto, segundo a
segundo sin importar nada, acostándome con una y al día siguiente no recordar
su nombre si es que llegaba a saberlo y estar con otra y así un día sí y el
otro también.
En esto se
resumía mi vida cuando no estaba con el grupo, hasta el segundo que apareció
ella, en aquella cafetería de hospital, derramando aquel café que hizo que nos
conociéramos que a día de hoy fuéramos conocidos, algún día amigos y espero que
algo más. ¿Qué estás diciendo rubiales? ¿Tú con novia? No, eso nadie se lo
puede creer. Siempre he sido un espíritu libre, sin ataduras y no quería
tenerlas pero ¿y si ella es la chica que podría hacer que sentara la cabeza?
*Narra Blas*
La tensión que
hay entre David y Dani después de lo que pasó con María José es demasiado
notable y si no se hace algo para remediarlo acabarán matándose…
-¿Podéis parar
los dos? Parecéis críos.
David: No
sabes lo que es ver a tu hermano besarse con la chica de la que estás
enamorado. Por eso no puedes entenderme.-dijo mirándome-.
-No, no lo sé
y espero no conocer esa sensación nunca.
Samira: No
empecéis a discutir vosotros también.
Vi que Paula
estaba alejada de nosotros, ausente. La di en el brazo a Samira, la miré y
señalé a Paula.
Samira:
¿Paula, estás bien?
Paula: Estoy
intentando a ver si tu prima me contesta la llamada pero no hay forma.
*Narra Paula*
La situación
en la que estábamos estaba haciendo que los chicos se separaran. Estaban
creando una distancia que si no empezaban a disminuir ahora terminaría por separarlos
definitivamente y eso sería el fin del grupo.
Necesito
hablar con María José para que me ayude con la rehabilitación de Dani, yo sola
no puedo. Soy fuerte pero ante él soy vulnerable, me vuelvo frágil, indefensa.
Él consigue bloquearme, paralizarme y esto, antes no me había pasado…